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Reportaje:

Jaque al café

El control antidopaje llega por primera vez al Mundial de ajedrez

Nunca más de cuatro cafés, pero dos bien cargados pueden dar positivo en personas de poco peso. Los 192 ajedrecistas que participan desde ayer en el Mundial de Moscú han recibido esa advertencia para no sufrir disgustos con el nuevo control antidopaje. También deben tener cuidado con los medicamentos contra los habituales resfriados en la capital rusa. Sin embargo, no hay pruebas científicas de que algún producto mejore el rendimiento en el deporte mental.

El asunto está envuelto en el misterio, aunque hay indicios y testimonios de que se investigó en la extinta Unión Soviética. Por ejemplo, el ex campeón Anatoli Kárpov permitió que una cámara de TVE le filmase durante el Mundial de Lyón (Francia, 1990) contra Gari Kaspárov mientras inhalaba oxígeno de una máquina. Pretendía aumentar el número de glóbulos rojos para resistir mejor el esfuerzo de dos meses de competición, como hacen los deportistas que se entrenan en altura. Esa práctica está incluida en la 'lista de sustancias y métodos prohibidos' por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Una lista en la que también están narcóticos (morfina y metadona), dopaje sanguíneo (EPO), diuréticos (acetazolamida) y hormonas péptidas, miméticas y análogas, como la insulina. Los jugadores que toman medicamentos sospechosos deben presentar un certificado médico.

La FIDE ha decidido implantar los análisis para que el ajedrez esté en los Juegos Olímpicos

El georgiano Elizbar Ubilava, hoy entrenador del indio Viswanathan Anand, el actual campeón oficial, trabajó para Kárpov durante el Mundial de Sevilla, también contra Kaspárov, en 1987, asegura que el médico de Kárpov le dio una pastilla que le permitió analizar durante toda la noche 'con una energía tremenda, a pesar del agotamiento anterior', la posición aplazada de la última partida. Los médicos consultados por este diario señalan que 'probablemente se trataba de una anfetamina de larga duración'. En cuanto a Kaspárov, muchos se preguntan todavía por el contenido del termo que, puntualmente, su madre le hacía llegar todos los días al escenario durante las partidas.

Pero ahí terminan los hechos comprobados, que no aclaran del todo si se puede jugar mejor al ajedrez por el efecto de alguna sustancia. Los doctores tienden a pensar que sí: 'Sabemos que un betabloqueante aumenta el rendimiento de un tirador de pistola o el de un músico. Y eso debe ser aplicable al ajedrez', indica José Antonio Gutiérrez, médico del equipo de balonmano del Barcelona, resumiendo la opinión de otros colegas.

Sin embargo, los ajedrecistas profesionales son unánimes al sostener lo contrario. Admiten que los betabloqueantes pueden ser beneficiosos para soportar mejor la enorme tensión de una partida importante, pero aducen que su efecto sería contraproducente en momentos clave. Verbigracia, en apuros de tiempo, cuando se requiere un sistema nervioso en total ebullición. En ese caso, lo ideal sería un estimulante, que produce el efecto contrario al betabloqueante. 'En teoría, se puede fabricar un cóctel de ambos. Pero, además del enorme peligro para la salud, sería muy difícil encontrar la dosis adecuada de la mezcla para cada organismo', señala el doctor Gabriel Jaume Bauxá, que dirigió una prueba experimental en el Campeonato de España por equipos de 1999.

La FIDE ha implantado el control antidopaje para cumplir los requisitos exigidos por el Comité Olímpico Internacional (COI), del que es miembro, con el objetivo de que el ajedrez llegue a formar parte de los Juegos Olímpicos. Muchos ajedrecistas son radicalmente contrarios a dar muestras de orina tras una partida, pero lo han aceptado por escrito en el contrato para jugar el Mundial por una razón fácil de entender: los premios suman unos 550 millones de pesetas (500 a repartir entre los 128 participantes del Mundial absoluto, y 50 para las 64 del femenino); lo que cobrarán mañana los eliminados de la primera ronda (un millón) da para vivir varios años en muchos países.

Todo ello se discute estos días en los salones del Kremlin, sede del Mundial, donde un número indeterminado de jugadores, elegidos por sorteo o por sus brillantes resultados, debe pasar el control después de las partidas. El comité médico de la FIDE, que ha publicado las recomendaciones mencionadas sobre el café y los medicamentos, no incluye el alcohol en su lista, para gran alegría de muchos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de noviembre de 2001