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Crónica:FÚTBOL | 13ª jornada de Primera División

Martín Posse apaga el fuego

Un gran gol del argentino le dio el triunfo a un Espanyol muy presionado en el único detalle que salvó de la mediocridad su partido ante el Mallorca

Una jugada, un centro y un remate de Martín Posse decidieron el disputado pero mediocre partido que libraron el Espanyol y el Mallorca. El golazo del jugador argentino, a diez minutos para el final, rompió la atonía de un enfrentamiento sin grosor ofensivo y con mucha tensión contenida, inevitable entre aquellos que deambulan en la frontera de los puestos de descenso.

El Mallorca se convirtió en el estereotipo de equipo visitante en el campeonato español. Kresic dispuso una defensa muy reforzada, con tres centrales, y un indisimulado deseo por maniobrar a beneficio de inventario: llevar el partido a un duermevela dejando hacer al Espanyol pero prohibiendo el paso a menos de 25 metros de Leo Franco y fiando su suerte al zarpazo en contras fulminantes. Un gol de Àlex desde fuera del área le rompió muy pronto sus esquemas pero sólo pasaron cuatro minutos cuando la defensa del Espanyol le facilitó la tarea a un goleador como Luque, que aprovechó a la perfección tanto el centro de Novo como la indecisión en el salto de los dos centrales, Lopo y Soldevilla, meros espectadores de su escorzo de cuello y su mortal remate de cabeza.

ESPANYOL 2| MALLORCA 1

Espanyol: Mora; Fran, Lopo, Soldevilla, Ricardo; Vates (Catalá, m.72), Alex Fernández; De Lucas (Palencia, m.61), Martín Posse, Roger (Iván Díaz, m.55); y Tamudo. Mallorca: Leo Franco; Campano, Nadal, Olaizola, Siviero, Miquel Soler; Novo (Riera, m.82), Paco Soler, Marcos (Paunovic, m.69); Eto'o y Luque (Carlos, m.79). Goles: 1-0. M.22. Àlex Fernández, tras un pase de Roger, empalma raso y cruzado desde fuera del área. 1-1. M.27. Luque remata de cabeza un centro de Novo desde la derecha. 2-1. M.80. Martín Posse hace jugada por la derecha, su centro sale rechazado y él mismo, desde el vértice del área pequeña, supera a Franco con una vaselina al palo contrario. Á rbitro: Megía Dávila. Mostró tarjeta amarilla a Campano, Àlex, Fran, Nadal, Riera y Díaz. 16.900 espectadores en Montjuïc.

Ni las indecisiones defensivas del Espanyol ni el conformismo del Mallorca dieron para grandes emociones y Franco y Mora pasaron de los más desapercibidos.

El Espanyol se desenvuelve en un contexto delicadísimo. Al ruido de una semana en la que ha montado una cruzada contra los árbitros a cuenta de lo acaecido ante el Alavés y ha tenido problemas de orden interno con Òscar y Benítez, hay que añadir que Paco Flores se las ve y se las desea para componer un equipo cada vez con más bajas y más novatos. Ayer le tocó el turno a otro veinteañero, Raúl Vates, que exhibió un buen manejo del balón y cumplió sustituyendo al sancionado Morales en el doble pivote junto a Àlex. En esas condiciones, la reincorporación de Roger, practicamente inédito en esta Liga, resultó balsámica para un equipo que echa de menos el juego por los flancos. Pero le costó muchísimo al Espanyol zarandear el muro mallorquín. Sólo el bullicioso y talentoso Martín Posse, en esa impetuosa arrancada de última hora, le arregló la vida al Espanyol y castigó con una dura penitencia al Mallorca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de noviembre de 2001