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Crónica:MUNDIALES | CICLISMO

Extraordinario bronce de Ruano

Somarriba se cayó en los primeros kilómetros de la contrarreloj

Las dos se veían tan bien que el martes bromeaban. 'Para ti el oro y para mí la plata', le decía Dori Ruano, salmantina de Villamayor de la Armuña, donde la piedra y las lentejas, de 32 años, a Joane Somarriba, vizcaína de Gernika, donde el árbol, de 29 años. No fue así, pero casi. Somarriba se cayó; Ruano llegó tercera, fue bronce. La primera medalla para una ciclista española en un Mundial absoluto. Una española subiendo al podio en una contrarreloj: hace unos años habría parecido imposible, hoy, por la caída de Somarriba, suena a frustración.

Cuando Dori Ruano, la gran veterana del ciclismo español, corredora curtida en mil batallas, terminó la contrarreloj, miró al cronómetro y vio que marcaba el mejor tiempo. Alegre, pero realista, tirando a pesimista, que para eso es castellana, Ruano dijo: 'Ya, pero todavía quedan por salir las mejores. No sé, no sé', y se subió al rodillo para soltar las piernas. Delante de ella también pasaban rivales derrotadas. Ninguna mejoraba el tiempo de la salmantina, que se animaba y se animaba. Algunas, como la australiana Anna Millward, otra de las favoritas, llegó llena de erosiones, el codo derecho y el muslo sangrando. 'Ahí va, otra que se ha caído', gritó Ruano. 'No, si lo que yo decía, al final voy a sacar medalla por caída de las rivales'. Lo decía sin mala intención.

No muy lejos, detrás del autobús de la selección, Joane Somarriba, la gran favorita, pasaba el trago como podía. Explicaba, con pocas palabras, su caída. Somarriba, nerviosa, responsabilizada y concentrada, salió con una cabra de contrarreloj y con rueda lenticular trasera, una máquina complicada de controlar. Todo ocurrió tan pronto como en el kilómetro cuatro. 'Empecé a bajar rápido la primera subida y llegué a una rotonda que había que bordear sólo. Nada complicado, pero el viento entró fuerte de lado y la bicicleta empezó a dar bandazos, yo perdí un poco el control y me equivoqué, clavé los frenos y me fui al suelo'. Caída aparatosa, aparatosa evacuación en ambulancia y la sexta costilla rota. No podrá disputar el sábado el Mundial en línea.

'Yo no he querido utilizar la cabra', dijo Ruano. 'Como he estado todo el mes pasado metido en la pista , no he tenido tiempo para adaptarme, y me daba miedo la otra bicicleta, aunque al final la he echado de menos, porque era una zona de viento y me habría venido mejor una postura más aerodinámica'. Cruza la meta la suiza Nicole Brandli. Una mejor que Ruano. 'Ya lo decía yo', filosofó la salmantina. 'Y ahora vendrán la Arndt y la Longo y la Polikeviciute...' Pero no, después sólo mejoró todos los tiempos la Longo, Jeannie Longo, la francesa de 42 años que no se cansa y, por sólo 40 centésimas, alcanzó su 13º título mundial. El primero fue en 1985, cuando ya era una veterana de 27 años.

Terminó Longo, se enteró Ruano de que la última participante, Mari Holden, iba peor que ella, y se lo empezó a creer. 'En el podio, bronce', gritó. 'Me desmayo aquí mismo'. No se desmayó. Se bajó de la bicicleta estática y se fue a abrazar y besar a su novio, Jesús. 'Pellízcame, soso', le dijo al azorado funcionario que la abrazaba delante de las cámaras de televisión y media docena de fotógrafos. No necesitó pellizcos para creérselo. Era verdad. Era bronce.

Su medalla puede ser sorprendente, pero Ruano no ha llegado de ninguna parte. 'Hace 12 años ya corrí un Mundial contra la Longo, el de línea en Chambéry, y por poco me dobla, y eso que era un circuito de 14 kilómetros'. Después de aquello, Ruano, que empezó a correr a los 18 años, cuando hacía COU, porque un jamonero de Guijuelo montó un equipo y pagaba los desplazamientos, se hizo muy grande. En 1997 fue subcampeona mundial de puntuación en pista y al año siguiente ganó el título. Ha seguido mejorando. Y soñando. 'No me retiraré hasta que no gané el maillot arcoiris de carretera', promete. El sábado ya tiene una oportunidad.

El día de los 'bestias'

Jan Ullrich subió el otro día un repecho del 12% con el 53/17 y la gente no preguntaba si fue capaz de moverlo, sino ¿y no se rompió la cadena? Aquel día metió el miedo en el cuerpo a Casagrande y Rebellin, dos de las puntas de la estrella italiana, pero no impresionó sobremanera a Santiago Botero, el extraordinario colombiano, famoso también por su fuerza, por los portentosos desarrollos que es capaz de mover. Uno y otro, el bestia alemán y el bestia colombiano, son los grandes favoritos para la contrarreloj de hoy. Su adaptación al circuito, un recorrido imposible para los especialistas, será la clave. Otros bestias, amantes también del plato grande: el húngaro Bodrogi, el americano Leipheimer y el ucranio Gontchar. A su lado, aéreos especialistas, encabezados por Millar y Voigt. Y dos españoles, David Plaza y Santos González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 2001

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