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Entrevista:

Cotino: 'La certeza de que estemos a salvo del terrorismo internacional en España no existe'

Tiene todos los frentes abiertos. El éxito en la desarticulación de una célula del terrorismo islámico en España no eclipsa otros problemas de orden interno. Rechaza que la Comunidad Valenciana concentre de forma especial mafias y bandas de crimen organizado, imputa, sólo en parte, a la inmigración el aumento de la delincuencia, señala que la aplicación de la ley del menor ha provocado importantes desajustes y que el problema de la droga no sólo es policial.

Convencido de la madurez de la Policía Nacional, especialmente tras la detención esta semana de seis personas en España directamente relacionadas con el terrorismo islámico, acepta las felicitaciones y desvía las críticas a otros problemas de orden más doméstico. Juan Cotino defiende la trascendencia del trabajo del la institución que representa pero exige implicaciones extra policiales para afrontar el incremento de la delincuencia, los delitos cometidos por menores o el tráfico de drogas.

El 80% de los delitos son robos, tirones, hurtos protagonizados en su mayoría por menores

Es más difícil contar con la colaboración ciudadana en el terrorismo internacional

Pregunta. ¿Estamos a salvo de atentados terroristas como los ocurridos en EE UUU?

Respuesta. España no ha sufrido atentados de origen integrista, pero no se puede decir que no vaya a ocurrir. No hay esa certeza. Eso pensaba Estados Unidos hasta el pasado 11 de septiembre. Los ataques en Nueva York y Washington cambiarán muchas cosas que aún no sabemos; pero obviamente nos obligan a la prudencia en una afirmación de ese tipo. La desarticulación del operativo que el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) tenía en España es muy importante. Pero el operativo terrorista se construye sobre comandos o células que no cruzan información. Tenemos certeza de lo desarticulado, nada más. El objetivo del terrorista es pasar desapercibido, como ha pasado en L'Alcúdia de Crespins. La dimensión del terrorismo internacional en España no se sabe'.

P. ¿Por qué cuatro años de investigación y no se actúa hasta que llega la comisión rogatoria desde Bélgica?

R. La investigación sobre algunos de los detenidos en L'Alcúdia de Crespins se inició tras la desarticulación en 1997 de una célula del Grupo Islámico Armado (GIA). Alguien de los entonces detenidos, que aún están en prisión, contactó con los cabecillas de este comando del GSPC cuando aún no tenían residencia en España. Pero eso se supo después. Tras aquella operación se siguieron todas las líneas de investigación que han desembocado en las últimas detenciones. El terrorista tiene como máxima pasar desapercibido, y a veces lo consigue hasta el punto de trabajar en un Ayuntamiento, y el flujo de personas entre África y Europa favorece la infiltración de elementos subversivos.

P. Con anterioridad a la operación de L'Alcúdia de Crespins se detuvo en Alicante a Benshakria, hombre fuerte de Bin Laden en Europa. ¿La Comunidad Valenciana es un refugio?

R. La Comunidad no deja de ser un espacio más de Europa. Pero hay una proximidad geográfica con la costa africana que se traduce, por ejemplo, en que cada año lleguen al puerto de Alicante unos 350.000 argelinos desde Orán. En un colectivo así hay de todo. Pero es que, además, es más difícil contar con la colaboración ciudadana. Sin ir más lejos, el piso de L'Alcúdia de Crespins ha estado ocupado por inmigrantes desde hace varios años. Los vecinos perciben eso, pero difícilmente algo más. Si la convivencia es buena, no hay señales que hagan saltar la alarma.

P. ¿Qué ha quedado claro tras esta desarticulación?

R. Cosas muy importantes, cuya trascendencia aún es pronto para valorar. Mohamed Khouni, alias Adallah, servía de contacto entre los distintos componentes del GSPC en España. Tenía una enorme movilidad y se dedicaba a captar adeptos, que después iban a la vivienda a ver las cintas. En ello, ha participado su hermano, Hocine Khouni. Tenemos más información de cómo funcionan estas unidades. Está claro que uno de ellos se ha desplazado en multitud de ocasiones a otros puntos de España y a Francia, y que han contado con tiempo para relacionarse con otros grupos similares. No creemos que hayan existitdo contactos con ETA.

P. ¿Es un fenómeno terrorista comparable?

R. Todo terrorismo tiene el odio como finalidad. Pero además, la forma de funcionar o de captar adeptos es similar. Un comando de ETA puede estar actuando en un lugar y no sabe quién lo está haciendo en otro sitio, no sabe quién es el jefe de Francia que ha dado la orden, sólo conoce al correo que le ha transmitido las instrucciones. Las estructuras terroristas se construyen sobre células o comandos independientes para evitar el tráfico de información. Y en el proceso de captación también hay similitudes, es callejero, se acercan a quienes expresan una actitud próxima.

P. ¿Cómo se define el escenario internacional en terrorismo?

R. Es la otra cara de la globalización. Extendemos la libertad, el bienestar, la cultura... pero también otras cosas. De hecho, la situación ahora es tal que Alemania, ante la incorporación de siete u ocho países de la Europa del Este a la Unión Europea se plantea que se haga sin abrir frontera. ¿Por qué? Pues, evidentemente, porque de la permeabilidad también se benefician las mafias o grupos de crimen organizado. Por eso es necesario que las policías nos preparemos para esa realidad.

P. La Comunidad también sabe de mafias y bandas de crimen organizado.

R. No más que otras comunidades autónomas. Es cierto que el flujo de personas que transita por ella es mucho mayor en otras. Y lo es también que el mayor asentamiento de extranjeros tiene consecuencias buenas y otras malas, como es la delincuencia.

P. ¿Relaciona delincuencia con inmigración?

R. Necesitamos tiempo para analizar las consecuencias de la inmigración. En los últimos tres años, la población de la Comunidad ha crecido en 150.000 habitantes, la mayoría extranjeros de casi todas partes del mundo. Eso equivale a tener dispersa por las tres provincias un núcleo como el de Elche o Castellón. Los datos muestran un cambio. Se mantiene la incidencia en el delito de los españoles y crece en un 50% la de extranjeros. Pero hay otros factores.

P. ¿Cuáles?

R. Por ejemplo el proceso de adaptación a un cambio legislativo como el derivado de la aplicación de la ley del menor. Los delitos crecieron en el primer semestre de 2001. Pero la cifra es similar a la que se registraba en los primeros años 90. Un 80% son hurtos, robos, tirones, y la mayoría de ellos los protagonizan menores de edad. El fenómeno es muy complejo. Muchos de los menores autores de delitos son hijos de familias desestructuradas y tenemos que actuar sobre ello. No todos los factores de inseguridad son policiales.

P. En algo influirá el estancamiento en el número de agentes.

R. No. Hay que analizar varias cosas. Las cifras de delitos son mayores porque también hemos logrado, a través del Plan Policía 2000, reducir los ocultos. Sólo en este pasado mes de agosto, en Valencia, el 22% de los hechos denunciados lo han sido través del teléfono, por Internet o al Policía de proximidad en la calle. Una encuesta de ámbito nacional muestra que la mitad de los ciudadanos no hubiera denunciado los delitos de los que ha sido víctima sino hubiera contado con estos nuevos medios para hacerlo a su alcance.

P. Pero al aumento de población no ha seguido el de efectivos.

R. Depende de cómo lo mire. En 1995, teníamos 3.303 agentes. Ahora, 3.358. El número, en la Comunidad, se ha mantenido, mientras en el conjunto de España ha bajado en 10.000. Para hacer frente a las consecuencias del recorte socialista, desde 1995 convocamos 2.000 plazas para la academia, 3.150 que están en el BOE, y la voluntariedad de retrasar la entrada en la segunda actividad. Comparando con el resto de España, no perder agentes nos hace estar en buena situación.

P. ¿Por qué entonces la falta efectivos se da como argumento a los vecinos de zonas como Mislata ante la imposibilidad mantener una amplia presencia policial de forma constante?

R. La respuesta a un problema como el de la drogodependencia no puede ser sólo policial. Eso no basta. No lo arregla tener un agente por cada vecino. El problema no es el robo. Aún así, le doy datos. En julio se realizaron en ese punto 560 operaciones y 724 en agosto. El pasado julio se realizaron 1.051 identificaciones, 1.468 en agosto y 1.493 en septiembre. En cuanto a detenciones: en julio se practicaron 16 (dos por estupefacientes y seis por reclamaciones judiciales); 19 en agosto (siete por estupefacientes y tres por reclamaciones judiciales); y 15 en septiembre (dos por estupefacientes y ocho por reclamaciones judiciales). La policía actuar, actúa'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001