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Belinda no habla con su madre desde que hace un mes fue separada de ella

Una plataforma intenta que la niña sea oída

El régimen de visitas debe ser determinado por un juzgado de Estados Unidos, país del que es oriundo su padre y de donde Araceli Tortosa sacó a la pequeña hace unos tres años sin consentimiento paterno, como exigía su sentencia de divorcio. Ahora la madre carece de dinero para vivir en ese país, no dispone de recursos para pagar allí a un abogado y además tiene una causa pendiente con la justicia norteamericana por haber 'secuestrado' a su propia hija, por lo que teme que si pone los pies en aquel país pueda acabar en la cárcel.

Así las cosas, de momento, la única posibilidad de la menor para mantener algún contacto con el entorno materno es a través del teléfono. Pero según dijo ayer la madre, la familia paterna se lo impide. Desde que la policía localizó a Belinda el pasado 30 de mayo en una escuela de Marbella y la trasladó a un centro de acogida para su posterior entrega a su padre el 5 de junio, la niña no ha podido ni siquiera hablar por teléfono con su madre. Y aparentemente ninguna institución ni española ni norteamericana garantiza ahora el derecho de la pequeña a tener contacto con la familia materna. Belinda además no sabe inglés y en el entorno paterno nadie habla español.

Araceli aseguró ayer que la abuela materna le confesó que no la dejaría hablar con la niña porque su hijo se lo había prohibido y que Belinda estaba 'muy mal criada' porque tenía 'rabietas' frecuentes. 'Dice que está histérica, chillando porque quiere estar con su madre ¿Eso es estar malcriada?', se preguntó Araceli entre sollozos. Y añadió: 'Me da mucha pena el sufrimiento que está pasando mi niña'.

La Asociación pro Derechos del Niño (Prodeni) ofreció ayer una rueda de prensa para informar sobre la situación en que se encuentra el caso y dar a conocer la creación de una plataforma que pretende defender los derechos de Belinda.

El presidente de Prodeni, José Luis Calvo, aprovechó el contacto con la prensa para reclamar celeridad al juzgado en la entrega del informe psicológico de la menor a fin de que la madre pueda solicitar que un juez de Estados Unidos haga cumplir las medidas recomendadas en ese documento. 'Ahora sin poder comunicarse porque no habla inglés y sin noticias de su madre, la niña está sometida a tortura psicológica, maltratada y en situación de riesgo', insistió Calvo.

Desmentido rotundo

El presidente de Prodeni apuntó también que el catedrátido de la Universidad de Sevilla, Javier Pérez Royo estaba estudiando una posible demanda internacional por si se hubiera producido en este caso una extralimitación judicial en la aplicación del Convenio de La Haya sobre la restitución de menores. Sin embargo, Pérez Royo negó rotundamente a EL PAÍS que hubiera tenido algún contacto con Prodeni y aclaró que lo que sabía del caso era a través de los periódicos.

Para el juzgado que intervino en la restitución -que paradójicamente hace varios años falló a favor de la madre, pero tuvo que ejecutar la sentencia de la Audiencia que dio la razón al padre- el caso está cerrado. Para la plataforma seguirá abierto mientras no se oiga y se cumpla la voluntad de Belinda. La coordinadora y Prodeni insisten en que la justicia ha castigado la desobediencia de Araceli -que huyó para no acatar el fallo de la Audiencia- 'en la niña, que es la víctima'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de junio de 2001