Rechazo alemán y dudas en Francia e Italia

La ministra alemana de Sanidad, la ecologista Andrea Fischer, se opuso ayer a la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos. "De una vez por todas debemos decir que no queremos que se hagan investigaciones con los embriones. El argumento de la utilidad no es suficiente por sí mismo. Siempre habrá que sopesar pros y contras ante un gran peligro, y precisamente hay un gran peligro si aceptamos que los embriones se conviertan en material para los científicos", dijo Fischer.En Francia no hubo reacción gubernamental. Jean-François Mattei, diputado de Democracia Liberal y experto en bioét...

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La ministra alemana de Sanidad, la ecologista Andrea Fischer, se opuso ayer a la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos. "De una vez por todas debemos decir que no queremos que se hagan investigaciones con los embriones. El argumento de la utilidad no es suficiente por sí mismo. Siempre habrá que sopesar pros y contras ante un gran peligro, y precisamente hay un gran peligro si aceptamos que los embriones se conviertan en material para los científicos", dijo Fischer.En Francia no hubo reacción gubernamental. Jean-François Mattei, diputado de Democracia Liberal y experto en bioética, alertó de que la decisión británica "ilustra una filosofía utilitarista para la que el fin justifica los medios". Didier Sicard, presidente del Comité Nacional de Consulta Ética y jefe de medicina interna del hospital Cochin (París), criticó que "se da una finalidad que no es la suya" a las células reproductivas y también al embrión, cuya existencia "es controlada y luego interrumpida".

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En Italia hubo entusiasmo de los científicos y rechazo político y de la Iglesia. Edoardo Boncinelli, biólogo del Instituto San Rafael de Milán, dijo que "se abren perspectivas revolucionarias y fascinantes, sobre todo para el trasplante de órganos", y subrayó que en cinco o seis años se podrán clonar células de adulto "reprogramadas". El genetista romano Giuseppe Novelli calificó la decisión británica de "noticia fantástica para muchos enfermos que sufren". Entre los políticos, la derechista Irene Pivetti pidió "parar los pies a los británicos" y que Bruselas sancione a Londres como a Austria en el caso Haider.Los Verdes hablaron de "inoportuna fuga hacia delante". El cardenal Ersilio Tonini dijo que se permite "la comercialización del ser humano".

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