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Arsene Wenger, maestro del mercado de fichajes.

El técnico del Arsenal compra barato, mejora el producto y vende caro

Ventas con astucia

¿Será Arsene Wenger el mejor entrenador del mundo? En cuanto a títulos logrados quizás no. Pero no hay nadie mejor en el deporte que ejercen los clubes de fútbol en el verano: el traspaso de jugadores. El mister francés del Arsenal compra barato, mejora el producto y vende caro. Tomemos el ejemplo de Marc Overmars y Emmanuel Petit, los nuevos fichajes del Barcelona. Hace tres años, Wenger adquirió a los dos por 2.400 millones de pesetas. Los acaba de vender por casi cuatro veces más. Ambos han reconocido que Wenger les ayudó a ser mejores jugadores. "Ha demostrado continuamente que es buenísimo en el aspecto de sacarle mayor rendimiento a sus jugadores", dijo Overmars en una entrevista publicada ayer en la prensa inglesa. "Me mejoró a mí".Cuando Wenger le fichó en 1997, Petit no era titular en la selección francesa. Ahora lo es, y ha ganado la Copa del Mundo y la Eurocopa. El caso más espectacular es el de Nicolas Anelka. Wenger lo fichó por 130 millones de pesetas en febrero de 1997 y dos años y medio mas tarde lo vendió al Real Madrid por 5.600. Tal es su confianza en sí mismo, en su capacidad de reconocer el talento, que no tuvo miedo de comprar un par de jugadores que el fútbol italiano había descartado. Fichó a Patrick Vieira del Milan, donde jugó sólo dos partidos en la Serie A en la temporada 1995-96, por mil millones de pesetas. El francés jugó en la final de la Copa del Mundo ante Brasil en 1998 y fue titular indiscutible en la Eurocopa. No está en venta, y dice que quiere permanecer en Inglaterra, pero con sólo 24 años de edad su cotización ahora rondaría los 6.500 millones.

El otro fracasado del fútbol italiano que ahora es estrella en el Arsenal es Thierry Henry. Hace un año Wenger lo compró del Juventus por 2.000 millones para remplazar a Anelka. Henry no empezó bien en el Arsenal. Corría mucho, pero le faltaba contundencia. Bajo la tutela de Wenger se convirtió, rápidamente, en otro jugador. Acabó su primera temporada en el fútbol inglés con 26 goles. De paso, ha resuelto el problema que tenía la selección francesa en la delantera. Anelka ya no es titular en su selección. Henry sí lo es. Y tiene apenas 22 años. Cualquiera que quisiera ficharlo tendría que desembolsar cuatro veces más de lo que el Arsenal pagó por él.

En el tema de los fichajes es Wenger el que manda en el Arsenal. Los managers ingleses gozan de más autoridad que los entrenadores españoles. En el Madrid es Florentino Pérez el que dispone quién se compra y quién se vende. Vicente del Bosque sólo propone.

David Dein, el vicepresidente del Arsenal que negoció con Joan Gaspart las condiciones de la compra-venta de Overmars y Petit, dejó muy claro que él no hubiera negociado nada sin el visto bueno de Wenger. Dein declaró, tras consumarse el traspaso de los jugadores: "Hemos estado constantemente en contacto con Arsene desde que se supo que el Barcelona estaba interesado en Overmars y Petit. Desde el primer momento, Arsene nos dio una lista de los jugadores que él consideraba intransferibles. No lo hemos traicionado. Al final, la decisión de dejarlos ir fue de Arsene".

¿Por qué, según Dein, Overmars y Petit no estaban en la lista de intransferibles que compuso Wenger? No porque sean malos jugadores, sino porque en el último año no han rendido como en sus dos primeras temporadas en el Arsenal. Petit estaba harto del fútbol inglés. Consideraba, como afirmó en repetidas ocasiones, que los árbitros ingleses le sancionaban con demasiada frecuencia y que los aficionados de los equipos rivales no le mostraban toda la cortesía que él esperaba. El análisis de Petit fue que se trataba de "racismo" antifrancés.El problema de Overmars fue que sufrió muchas lesiones, concretamente en el tobillo, y pocas veces estuvo el año pasado al ciento por ciento. De todos modos, el Barcelona tiene más garantías con Overmars y Petit de las que tuvo el Madrid cuando fichó a Anelka. Son jugadores de una gran experiencia y madurez. Pero podría llegar a haber cierto nerviosismo en el Camp Nou al acercarse el comienzo de la temporada. Porque la historia demuestra que Wenger es tan astuto a la hora de vender como a la hora de fichar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de julio de 2000