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El Arsenal se recrea en unos centrales de feria

En una noche inventada para los homenajes -Londres se despedía de su histórico lateral Dixon-, el Madrid se presentó vestido de forma adecuada para la ocasión. Con una defensa de feria. Con tres centrales de feria, para ser más concretos, que aceptaron sin reparos un papel sonrojante. Karanka e Iván Campo, también Julio César, se lo dejaron hacer todo al Arsenal. Dicho con todos los respetos, los tres centrales parecieron el grupo de actores que los Globbers Trotters acostumbraban a llevarse de costa a costa como rivales en sus exhibiciones. Ponían cara de agresividad, hacían como que se dejaban la vida en el empeño y, tras las acrobacias y las fintas, tras la burla, enseñaban un gesto duro, a mitad de camino entre la perplejidad y la indignación. Aquello era mentira, puro teatro. Pero lo de ayer no.En otros aspectos, el Madrid no lo hizo mal. Tocó con sentido y acierto, y conquistó una cuota considerable de ocasiones. Guti cuajó una actuación excelente, y Morientes se confirmó como un delantero sumamente interesante. Incluso Bizarri, el pobre Bizarri, podría sacar pecho. Porque dejó sobre el césped su ración de indecisiones en los balones aéreos cruzados, pero también, más grande si cabe, otra de formidables intervenciones.

ARSENAL 3

REAL MADRID 1Arsenal: Manninger (Lukic, m.71); Dixon, Winterburn (Vivas, m.46), Upson, Grimandi; Silvinho (Overmars, m. 46), Petit (Vernazza, m. 62), Vieira (Hughes, m. 46), Ljungberg (Malz, m. 46); Suker (Wright, m. 70) y Bergkamp (Kanu, m. 46). Real Madrid: Bizzarri; Salgado (Karembeu, m.35), Iván Campo, Julio César, Karanka, Roberto Carlos (Dorado, m.67); Seedorf (Raúl, m.46), Guti, Helguera (Sanchís, m.41), McManaman (Etoo, m.62); y Morientes. Goles. 1-0. M.13. Vieira aprovecha una mala cesión de Karanka. 2-0. M.41. Bergkamp aprovecha un magnífico pase de Suker. 3-0. M.71. Malz, de cabeza en plancha. 3-1. M.74. Karembeu, en jugada personal. Árbitro: Dermot Gallagher. Estadio Higbury Park: 22.486 espectadores. Partido homenaje a Lee Dixon, jugador del Arsenal. Antes del encuentro, Lorenzo Sanz, presidente del Madrid, hizo entrega de una placa al homenajeado.

Pero la triste noche de los centrales impuso las condiciones del resultado. Karanka le regaló el primer tanto a Vieria y el grupo se limitó a seguir con la mirada la maniobra Suker-Bergkamp del segundo. Luego, en el segundo periodo y pese a los cambios, nueva dosis de impotencia. Mucho dolor en el arranque, ante Kanu: en una jugada sublime ante Iván Campo y Karanka que milagrosamente terminó en nada. Y mucho dolor al final, cuando Overmars le hizo un nudo irreversible a Karanka con un quiebro en seco, cuando puso a continuación un globo preciso que dejó en evidencia a Iván Campo, y cuando Malz lo culminó con un cabezazo certero justo después de robarle la posición a Julio César, siempre despistado.

Finalmente salió Wright con ganas de broma y cerró antes de tiempo el partido. Karembeu lo aprovechó para marcar un gol de coraje para salvar en suma el honor de los suyos y suavizar la goleada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de noviembre de 1999