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Un aluvión de abonados

"Un teatro privado que pasa a ser público debe ser capaz de mostrar desde el primer momentos y de forma evidente que rompe fronteras", afirma contundente Josep Caminal, director del Liceo. "Hemos dicho que queremos que el nuevo teatro sea el Liceo de la gente. Que rompa de una vez por todas con la imagen de un teatro de ópera recluido en sí mismo y distante de los ciudadanos, que se autocomplacía con unas veladas operísticas extraordinarias, pero disfrutadas por una minoría. Cambiar esto no es fácil y no debemos confiarnos de que todo esto haya acabado por el hecho de haber conseguido hasta ahora 14.000 abonados, un auténtico récord, y que se hayan vendido más del 90% de las entradas de la primera temporada". Para el director general del Liceo -que está estudiando con el director artístico la posibilidad de aumentar el número de funciones de determinadas óperas para sacar nuevos abonos-, hay dos factores que han motivado este aluvión de compra de abonos y entradas para esta primera temporada. "Hay algo que no podemos dejar de lado y que es la novedad, la curiosidad que siente la gente por ver este nuevo Liceo y que puede distorsionar el número real de público en el futuro". Precios populares "Pero lo mejor", añade, "lo más positivo, uno de los desencadenantes de este vertiginoso aumento de abonos, ha sido la creación de funciones a precios populares en las que, por 29.500 pesetas como precio más caro y 3.100 pesetas como más barato, se ofrecen abonos para cuatro representaciones . Estos abonos han atraído a un público joven que de repente se ha encontrado con una oferta a un precio asequible a sus posibilidades. El reto no es ahora aumentar este listón, sino obtener la fidelidad de este nuevo público y evitar un súbito bajón cuando haya pasado la novedad". Las funciones a precio popular son lo que la dirección del teatro quiere potenciar. "Intentaremos crear dos nuevos turnos de abonos populares para sacarlos a la venta en septiembre. Queremos evitar que al regreso de las vacaciones la gente se encuentre con el cartel de "no hay localidades". Nadie que tenga interés en ir al Liceo debe quedar al margen. Esto resuelve uno de los retos de un teatro de ópera que ha pasado de privado a público", dice Caminal. ¿Cómo conseguir que todo este nuevo público siga yendo al Liceo a partir de la segunda temporada? "Existen ideas para fidelizar al público además de garantizarle un espectáculo de calidad", asegura Caminal. "Porque no sólo se genera satisfacción con un buen montaje y con una relación de calidad-precio óptima, sino que hay que mimar al cliente. Estamos estudiando que los abonados reciban en su casa el programa de mano de cada una de las óperas días antes de la función. Ello les permitirá llegar al teatro conociendo bien lo que van a ver. Nos obsesiona crear un envoltorio de calidad para obtener la fidelidad de los abonados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de agosto de 1999