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TRIBUNA

Mi cuarto Tour

Bueno, aquí estamos. Empiezo mi cuarto Tour consecutivo. De los tres que he corrido, dos he terminado. Aquí hemos venido con la esperanza de que nos vaya bien Alex (Zülle) y con la misión de ayudarle lo más posible. Esperemos no tener que cambiar de idea sobre la marcha. Ya sé que va a ser casi imposible, pero a ver si logramos entre todos que se hable sólo de ciclismo. Complicado está porque hay aquí más prensa especializada en escándalos que especialistas en ciclismo. Yo intentaré darle sólo a los pedales y no pensar en más cosas, porque como los aficionados y todo el mundo ya estoy cansado de tanta persecución al ciclismo. Este Tour del que acabo de sudar el prólogo puede ser el comienzo de la salida del bache que ya dura un año, un año en el que no se ha avanzado casi nada. Pero creo que si no sucede nada extraño, volveremos todos a levantar el vuelo y al final diremos que el ciclismo ha pasado ya una de sus peores páginas. Dicen por ahí que apenas se ha buscado crear ilusión entre los aficionados españoles por nuestras posibilidades en el Tour, precisamente cuando este año puede ser la gran oportunidad de Olano y Escartín, ya que no están, excepto Virenque, los que solían quedar por delante de ellos. Esperemos que vayan creciendo las expectativas según pasan los días.

Yo, personalmente, estoy contento, sin tanta tensión como otros años. Ahora la carrera dirá si todo es una falsa impresión o mis sensaciones responden a la realidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de julio de 1999