Entrevista:JAVIER DOMÍNGUEZPERIODISTA

"Una radio pública debe cuidar a las minorías"

Comenzó a hacer radio allá por 1971, de la mano de María Teresa Campos. Tras un largo peregrinar por diversas emisoras, Canal Sur le permitió cumplir el sueño de conducir un programa nocturno de jazz, que el pasado mes de febrero cumplió su octavo aniversario. Toda una gesta llamada El boulevard del jazz, que Javier Domínguez compagina con su profesión de abogado, y que le lleva a cualquier rincón de Andalucía donde se cultive esa música tan universal como desconocida. Pregunta. ¿Qué factores tienen que darse para que un programa de jazz se mantenga en antena todo este tiempo? Respuesta. El jazz es un lenguaje que ha dejado de ser estrictamente estadounidense para hacerse del mundo. En Andalucía, la música se entiende y se siente de una manera muy especial, desde siempre, y el jazz es una música sureña, por eso la entendemos tan bien. Pienso también que una radio pública debe cuidar las minorías, para que la oferta musical no sea monolítica ni estrecha. P. ¿Ha tenido alguna vez la sensación de ser un náufrago arrojando botellas al mar? R. Esa sensación es casi constante. Antes, el programa comenzaba a las 11 de la noche y mucha gente se acostaba con El boulevard del jazz. Ahora se emite de una a tres, lo que lógicamente ha supuesto una pérdida de audiencia. Aun así me siento muy arropado por las cartas de los oyentes, que a menudo me dicen: "Yo no entiendo esto, pero me gusta, lo siento, me emociona". Si a fuerza de oírlo se llega a distinguir algún día entre Duke Ellington y Count Basie, mejor; yo no voy a apelar a la ignorancia. Pero así empezamos todos cuando éramos jovencitos, oyendo y aprendiendo. P. ¿Qué nivel de creatividad está demostrando el jazz andaluz? R. Más que hablar de jazz andaluz, yo hablaría de músicos andaluces. Hay una corriente de reinterpretación del flamenco con estructuras jazzísticas que muestra un camino maravilloso por andar, con músicos de dentro y de fuera. Paco de Lucía sentó las bases sin definir ninguna de ellas, diciendo: "Esto está aquí". Jóvenes músicos andaluces están en la Berkley, los clubes de jazz proliferan y hay festivales donde hace unos años era impensable: Almuñécar, Motril, Lucena... Se está reinterpretando a Miles Davis, a Telonius Monk, a Coltrane..., ya lo dice un viejo refrán jazzístico, lo mejor es volver a lo mejor. P. ¿De qué modo puede defenderse el jazz frente al gran público? R. Yo pienso que todo esta proliferación no es una fiebre ni una urticaria. El jazz tiene mucho de verdad, es muy difícil mentir en el jazz, y la audiencia lo sabe. Los valores como la espontaneidad, la originalidad, esa duda que se produce porque la creatividad está latente..., lo convierte en uno de los grandes valores del arte moderno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 08 de abril de 1999.

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