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Bancaixa acelera su plan de expansión en Barcelona con la compra del Sindibank

Bancaixa ha acelerado su plan de expansión en Barcelona con la adquisición del Sindibank por 12.000 millones de pesetas. La operación fue aprobada ayer por el consejo de administración del grupo financiero valenciano, mientras los propietarios del Sindibank, la Banca Monte dei Paschi di Siena y la Banca Toscana, lo hicieron el jueves. El Grupo Bancaixa, que ahora tiene tres oficinas en Barcelona, pasará a disponer de una treintena. Sindibank, con 369 trabajadores, ha cerrado los nueve primeros meses del año con un resultado antes de impuestos de 267 millones.

El Grupo Bancaixa adquiere las 41 oficinas que integran la red del Sindibank (Banco Sindicato de Banqueros de Barcelona), de las que 28 están en la provincia de Barcelona, cinco en Madrid, dos en Palma de Mallorca y una en Bilbao, Castellón, Girona, Pamplona, Valencia y Zaragoza. Según un portavoz oficial de Bancaixa, el grupo no ha decidido todavía cómo integrará el Sindibank, es decir, si las 41 oficinas las absorberá la caja de ahorros o si, por el contrario, pasarán a depender de los dos bancos del grupo, el de Valencia y el de Murcia. Los responsables de Bancaixa consideran la adquisición del Sindibank una operación redonda por el precio, establecido en función de su valor contable, y la calidad de la cartera de clientes de la entidad, cuya presencia en el mercado catalán se remonta a 1910. La compra, aprobada ayer por el consejo de Bancaixa y anteayer por los propietarios del Sindibank, el grupo italiano Monte dei Paschi di Siena, acelera los planes de expansión del grupo valenciano en Cataluña. El Grupo pasará de las tres oficinas con que cuenta en la actualidad en Barcelona a unas 30. Un auténtico salto para la entidad que preside Julio de Miguel. Fuentes de Bancaixa aseguraron además que la situación del Sindibank, que acaba de pasar una inspección del Banco de España, es buena. El beneficio antes de impuesto a 31 de septiembre de este año era de 267 millones de pesetas. Sindibank aporta además a Bancaixa un volumen de negocio de 220.000 millones de pesetas. Los activos totales se sitúan en 160.000 millones y las inversiones crediticias, en 99.000. El personal del banco es al día de hoy de 369 personas. Además de aprobar la operación, el consejo estableció un plazo de 50 días para entrar definitivamente en el banco. Antes de la integración, el grupo valenciano, que se encuentra entre los 10 primeros de España y el primero en la Comunidad, deberá comprar el 0,60% del capital del banco, que se halla en manos de accionistas minoritarios. Fuentes de Bancaixa aventuraban ayer que lo más probable es que se lance una oferta pública de compra. Esta adquisición se ajusta a la intención del nuevo plan estratégico de Bancaixa, que apuesta por entrar en otros mercados con la compra de redes a otros bancos. Esta política le ha llevado en el último año a interesarse por el Banco Sanpaolo, que al final fue adquirido por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), con sede en Alicante, y por el Crédit Lyonnais y Banca Jover, comprado por Caja Madrid y Caja Duero. El Grupo Bancaixa cuenta con un total de 976 oficinas en España, de las que 875 están ubicadas en la Comunidad Valenciana, seguida de Murcia, con 53, Madrid, con 20, y Castilla-La Mancha, con 18. Del cerca del millar de sucursales, 671 corresponden a la caja de ahorros, 237 al Banco de Valencia y 68 al Banco de Murcia. La estrategia de la CAM es idéntica. La entidad que preside Vicente Sala ha incrementado su presencia en otras comunidades con la compra del Banco Sanpaolo y el Abbey Bank. Fusión Bancaixa CAM El portavoz de Economía de Esquerra Unida en las Cortes Valencianas, Pasqual Mollà, calificó ayer de "innecesaria" la "hipotética fusión" entre Bancaixa y la CAM y defendió "una concertación" entre estas entidades para "mancomunar servicios y reducir gastos". En opinión de Mollà, la existencia de Bancaixa y la CAM por separado "crea una competencia saludable que favorece los intereses de los consumidores". Mollá añadió que la fusión de Bancaixa con las cajas de Segorbe, Castellón y Sagunto; y la de la CAM con las cajas provinciales de Valencia y Alicante, "supuso una mejora de las condiciones económicas y, además, se consumó sin la necesidad de realizar despidos masivos de trabajadores". En la actualidad, "esta política es de difícil aplicación, porque las plantillas de las cajas resultantes quedaron sobredimensionadas, pese a la posterior política de cierre selectivo de entidades y prejubilaciones", agregó Mollà.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de noviembre de 1998

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