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El presidente de la Sala Segunda se queja de las ofensas del juez Navarro

El presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, José Jiménez Villarejo, presentó ayer una protesta oficial al Consejo General del Poder Judicial por las "calumniosas imputaciones y graves injurias" vertidas contra "dignísimos magistrados" por el juez Joaquín Navarro, articulista del diario El Mundo, en un texto publicado el pasado día 24. El magistrado del Supremo sugiere al Poder Judicial la vía disciplinaria.

El presidente de la Sala Segunda se ha dirigido al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial (CGPJ), Javier Delgado, al que expresa formalmente su "consternación, estupor y profunda indignación" por el artículo titulado Bula de oro para un prócer, suscrito por el juez Joaquín Navarro Estevan "del que se dice es magistrado al final del artículo". La Comisión Permanente del CGPJ estudiará hoy la queja."No es la primera vez, ciertamente, que el citado articulista se permite ofender, impunemente por ahora, bien a los magistrados de esta Sala, bien a cualesquiera otros miembros de órganos judiciales cuyas resoluciones no coinciden con sus particulares preferencias o intereses", expone Jiménez Villarejo.

"No obstante, ante los términos especialmente intolerables en que el mismo se produce", prosigue el magistrado del Supremo, "no puedo por menos de solicitar, para la Sala que me honro en presidir, el apoyo del Consejo General del Poder Judicial".

Jiménez Villarejo plantea "la necesidad de que el último desafuero del señor Navarro Estevan, que efectivamente es magistrado en activo, encuentre adecuada respuesta en Derecho". El magistrado pide al CGPJ la tutela del principio de no intromisión en el ejercicio de la potestad jurisdiccional, y el de respeto a los superiores en el orden jerárquico "que garantizan, respectivamente, en el plano disciplinario, los artículos 417.4 y 418.1 de la Ley orgánica del Poder Judicial".

El primero de los preceptos citados por Villarejo se refiere a una falta disciplinaria "muy grave", y el segundo a una "grave''.

En su artículo, el juez Navarro Estevan arremete contra los magistrados Enrique Bacigalupo y Ramón Montero, integrantes del tribunal que rechazó el recurso de súplica del juez Javier Gómez de Liaño contra su encausamiento.

Navarro califica de "iniquidad" la admisión de la querella de Jesús de Polanco, presidente de Prisa, contra el juez Gómez de Liaño por posible prevaricación en la instrucción del caso Sogecable. Navarro atribuye la decisión del Supremo "a la desmesura y el desvarío" y agrega que la misma desborda "los límites de una simple deferencia con los querellantes y su séquito de gardingos y soldurios".

Navarro Estevan señala que el tribunal de admisión no se sustrae a la "hostilidad contra el querellado" (Gómez de Liaño), y atribuye a los magistrados Bacigalupo y Montero una "beligerante actitud" al haber sido dos de la mayoría de los seis jueces de la Sala Segunda que se opusieron a que Felipe González fuera llamado como imputado en el caso Marey. "Quienes han protagonizado" agrega Navarro refiriéndose a esos seis magistrados, "tamaña exhibición de reverencia ante el poder y ante el sistema -protagonizando el más grave escándalo de nuestra Justicia- deberían tener mayor pudor y cautela a la hora de actuar contra un juez clave en la investigación de las hazañas gálicas ...''. En otro momento, Navarro se refiere a los magistrados de la Sala de admisión como los bacigalupos.

El juez Navarro prosiguió ayer en la Cope su campaña contra la resolución del Supremo, que calificó de ''falta de fundamento escalofriante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 1998

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