AJEDREZ: CAMPEONATO DEL MUNDO

El rival de Kárpov no será ruso

La ley del KO ha sido muy injusta con Rusia, el país que mantiene un dominio casi absoluto en el ajedrez desde la Revolución de 1917. El rival de Anatoli Kárpov en la final del Mundial -en Lausana desde el 2 de enero- no será ruso: los británicos Nigel Short y Michael Adams, el indio Viswanathan Anand y el bielorruso Borís Gélfand, que disputan desde hoy la sexta eliminatoria, son los únicos supervivientes en Groningen. De los 32 que participaron en la tercera criba, 21 habían nacido en la URSS.

El último ruso -Alexéi Dréiev- cayó ayer en el desempate (0,5-1,5) frente a Gélfand, cuya situación es muy peculiar: 80 del mundo, quedó exento de las dos primeras rondas y no ha ganado ni una sola partida larga hasta hoy, sólo rápidas (25 minutos por jugador) o de muerte súbita (5 minutos para las piezas negras y 4 para las blancas). "Ya dije que, con este sistema de locos, uno podía ser campeón sin ganar partidas serias y, a mi pesar, lo estoy demostrando", comentó ayer el bielorruso. De los 97 que comenzaron en Groningen, 43 nacieron en la URSS; y de éstos, 15 son hoy ciudadanos rusos. Sin contar a Gata Kamski, que sigue apareciendo en la lista a pesar de su retirada, 16 de los 25 mejores del mundo eran soviéticos al nacer, y 8 son hoy rusos. Pero de éstos, 3 no han ido a Groningen: Kárpov por su privilegio de actual campeón; Kaspárov y Krámnik por su rebeldía contra la Federación Internacional (FIDE). Entre esos mismos 25 hay tres ingleses -Short, Adams y Matthew Sadler- de los que dos se enfrentan hoy en la sexta eliminatoria.El ajedrez sigue siendo uno de los deportes más populares en Rusia -el diario Sport Express dedicó 8 de sus 24 páginas (tamaño sábana) este fin de semana al Mundial- pero no de forma tan llamativa como en la URSS: "La oferta es ahora mucho más variada, aunque buena parte de ella se ha creado de forma artificial. Por ejemplo; el interés por la fórmula uno o el hockey canadiense tiene mucho que ver con grandes inversiones en campañas publicitarias", explica Mark Dvoretski, uno de los entrenadores más prestigiosos.

Las probabilidades de que el retador de Kárpov tenga un nombre eslavo no son muchas: Gélfand parte como víctima ante Anand, 3º del mundo. La mayor ventaja del indio es que su enorme talento natural incluye una asombrosa rapidez de cálculo, factor muy útil en los desempates.

El duelo regional entre Short y Adams (que elimino ayer al holandés Loek Van Wely por 1,5-0,5) no tiene un claro pronóstico. El primero, de 32 años, vive una segunda juventud deportiva tras superar la crisis que sufrió por su derrota ante Kaspárov en el Mundial de 1993. Su mayor experiencia en duelos de uno contra uno puede ser importante, pero él matiza: "Lo mío es la maratón, y aquí corremos 200 metros". Adams, de 26, es irregular y da la impresión de no haber llegado a su techo: "No he jugado contra Nigel desde 1991; a los organizadores de torneos les parece normal invitar a media, docena de rusos pero creen que más de un inglés es demasiado", comentó ayer.

Sobre la firma

Leontxo García

Periodista especializado en ajedrez, en EL PAÍS desde 1985. Ha dado conferencias (y formado a más de 30.000 maestros en ajedrez educativo) en 30 países. Autor de 'Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas'. Consejero de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) para ajedrez educativo. Medalla al Mérito Deportivo del Gobierno de España (2011).

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