Felipe Gonález pone cuatro condiciones para mediar en Colombia

Los amigos suramericanos de Felipe González le siguen pidiendo favores aunque no ostente ya ningún cargo público y ni siquiera dirija el partido socialista. El escritor Gabriel García Márquez y el político liberal Juan Manuel Santos le solicitaron hace diez días que actuara como mediador para pacificar Colombia. Tras una breve reflexión, González ha supeditado su aceptación al cumplimiento de cuatro condiciones, según indican fuentes de su entorno.

El encuentro iba a ser secreto, pero no tardó en salir a la luz pública. El 14 de octubre, González recibió en su despacho del madrileño...

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Los amigos suramericanos de Felipe González le siguen pidiendo favores aunque no ostente ya ningún cargo público y ni siquiera dirija el partido socialista. El escritor Gabriel García Márquez y el político liberal Juan Manuel Santos le solicitaron hace diez días que actuara como mediador para pacificar Colombia. Tras una breve reflexión, González ha supeditado su aceptación al cumplimiento de cuatro condiciones, según indican fuentes de su entorno.

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El encuentro iba a ser secreto, pero no tardó en salir a la luz pública. El 14 de octubre, González recibió en su despacho del madrileño barrio de La Florida a Gabriel García Mázquez y al candidato liberal a la presidencia de la República de Colombia, Juan Manuel Santos. Ambos le expusieron largo y tendido su plan para poner fin a la larga guerra civil larvada que padece Colombia. "No hay ni vencedores ni vencidos; ahora no queda más que repartirse la derrota", les dijo su anfitrión tras escucharles.Su propuesta cuenta con el beneplácito e incluso el respaldo de dirigentes políticos, sindicatos, empresarios y de la Iglesia así como de la guerrilla y de su enemigo, las fuerzas paramilitares. Sólo el presidente de la república, Ernesto Samper -con el que la guerrilla se niega a negociar-, y el poderoso narcotráfico no han sido asociados al proyecto de paz.

García Márquez y Santos preguntaron a su interlocutor si podían contar con él para ayudarles a poner en marcha su plan. Les contestó con un "sí" de principio, pero supeditó su aceptación definitiva al cumplimiento de cuatro condiciones. La primera es que Samper, cuyo mandato expira a finales del verano del año próximo, dé también su acuerdo a la iniciativa.

El presidente colombiano ha intentado estos últimos días ponerse en contacto con González, y su ministra de Exteriores, María Emma Mejía, habló con él la semana pasada en Madrid. Mejía criticó el plan porque margina al presidente constitucional. Sospecha, además, que Santos, con su propuesta, intenta asegurarse la elección como presidente.

El segundo requisito puesto por el ex presidente español consiste en pedir que Estados Unidos dé su aval a la iniciativa de paz, porque sin su respaldo no puede prosperar. Para que la iniciativa no tenga, sin embargo, un sello demasiado norteamericano, González considera indispensable contar también, y ésta es su tercera condición, con el apoyo de un grupo de países latinoamericanos. Su cuarta y última condición consiste en solicitar que la Unión Europea, y a través de ella España, apadrine el plan.

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Ninguna de las exigencias del dirigente socialista español está relacionada con el narcotráfico. En su opinión, no debe sentarse en la mesa de una negociación de paz, aunque, muy a pesar suyo, reconoce que, de una forma o de otra, debe ser tenido en cuenta porque tiene fuerza para torpedear el proyecto.

González ha tenido participación en varios intentos de pacificación de Colombia desde que, en octubre de 1983, se lo pidió por primera vez el entonces presidente Belisario Betancur.

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