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FÚTBOL UNDÉCIMA JORNADA DE LIGA

Otra vez 'el efecto Sabas'

El Betis empató en el descuento tras adelantarse el Racing de penalti

El partido tenía vocación de empate y así acabó. Pero precipitándose de emoción al final tras adelantarse de penalti el Racing e igualar el inevitable Sabas ya en el descuento. Otra vez el efecto Sabas, que esta vez incluso tuvo el estrambote de su expulsión al ver la doble tarjeta por celebrar el tanto en las vallas. El final valió por todo el partido.El prólogo fue un delicado ejercicio de sensibilidad. La afición rancinguista recibió a su hijo pródigo Luis Fernández con los brazos de la nostalgia abiertos de par en par. El zaguero cántabro, nacido hace 24 años en el medio rural (Argomilla de Cayón), le entregaron el trofeo al mejor jugador del Racing en la temporada pasada. A juzgar por la emotividad del reencuentro, puede afirmarse que aún no se ha marchitado el recuerdo de su talento futbolístico. La cálida ovación que le tributó su público, como cuando fue sustituido, vale más que mil palabras.

Pero el mundo irreal de la cortesía dio paso a una lucha numantina entre dos sistemas de juego dominados por su voluntad defensiva. Profusión de defensores y de mediocampistas, y cierto vacío de poder en las islas solitarias por donde merodean la inteligencia y la astucia de unos hombres con hambre de gol. Alfonso y Bestchastnykh fueron las principales víctimas de este corsé táctico que aprisiona la creatividad y deja un. gran margen de maniobra a los futbolistas con mayor vocación para las armas que para las letras.

El Betis no sacó ventaja en el primer tiempo de su dominio en el centro del campo, esa parcela en permanente litigio que controlaron Alexis, Bjelica y Nadj. El equipo invicto fuera de casa tocaba la pelota una y otra vez en busca del desgaste físico y psíquico de su rival, pero el Racing no dejó de ser en ningún momento un bloque sólidamente defensivo. Así se explica el 0-0 que campeaba en el marcador al final de los primeros 45 minutos.

En la segunda parte el encuentro ganó en intensidad y vibración, y el Racing presionó en el centro del campo y buscó la penetración y la verticalidad. En el minuto 63, el defensa Shürrer perdió la mejor oportunidad de marcar solo ante Prats.

La entrada de Correa en el minuto 70 provocó una ovación de gala al máximo goleador del Racing con cuatro dianas en 213 minutos de juego. Precisamente este jugador fue derribado por Merino dentro del área en el minuto 78. El árbitro decretó penalti y el mismo Correa lo lanzó magistralmente. En el descuento, cuando el público santanderino coreaba el nombre de Correa y saboreaba ya la victoria, surgió el genio individual de Sabas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de noviembre de 1996