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Rominger reina hasta en las etapas

'El Giro apenas ha comenzado y sólo tiene un nombre: Tony Rominger. Su dominio empieza a ser de tal calibre que mientras se agiganta su protagonismo decrece el interés de la prueba. En Italia, sin Pantani en liza, ya se busca alguien que pueda hacerle sombra. ¿Fondriest? ¿Casagrande? Los segundo y tercer clasificados de la general no parecen tener el peso específico del suizo, ni siquiera en las cortas distancias. Ayer se volvió a comprobar. En un final con simples rampas Rominger se permitió dar la estocada final y ganar la etapa con cuatro segundos sobre el líder del Lampre y seis sobre el del Mercatone. El orden de la general se mantuvo exactamente en la meta de Loreto, tras 192 kilómetros.Y lo grave para que la carrera acabe convirtiéndose en un monólogo absoluto de Rominger es que tiene un equipo, el Mapei, suficientemente fuerte como mantenerle en la cumbre en volandas.

La larga etapa vivió la típica escapada solitaria de estos días. Fabrizio Bontempi (Brescialat) saltó del grupo en el kilómetro 13 y su modesta posición en la general, 122º, a 13m 22s de Rominger, le permitió marcharse y seguir sin problemas. Sólo cuando pasado el centenar de kilómetros de escapada la diferencia alcanzó su punto culminante, los 14m 25s, con lo que se colocaba de líder provisional, el pelotón empezó a reaccionar. Ya estaba bien de permisos y el Mapei se puso a trabajar.

Cuando se entró en el circuito final, al que se debían dar cinco vueltas, la diferencia bajó de forma brutal y tanto Bontempi, como Fabiano Fontanelli (ZG), que saltó del grupo unos kilómetros antes, fueron cazados sin remedio.

Arsenio González y Javier Mauleón pusieron una velocidad de crucero altísima en cabeza del pelotón para evitar nuevas escapadas. La llegada en cuesta favorecía a su líder y su fuerza y gran momento de forma podía poner una nueva guinda al pastel de este Giro que se está comiendo al completo. A falta, de cinco kilómetros, sin embargo. Claudio Chiappucci (Carrera), siempre combativo, intentó el salto. Pero no pudo. Le siguió el ruso VIadislav Bobrike (Gewiss) compañero de Berzin y Ugrumov. Pero surgió Rominger y se acabó todo. El suizo, con Induráin en Asturias, es imbatible.

Hoy se corre la quinta etapa, Porto Recanati-Tortoreto Lido, de 182 kilómetros. No se esperan cambios, pero ¿se podrá mover alguien sin permiso de Rominger?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 1995

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