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FÚTBOL FINAL DE LA RECOPA EN PARÍS

Imaginación frente a contundencia

El Zaragoza tratará de imponer su estilo ante el típico fútbol inglés del Arsenal

Bajo el efecto de la resaca electoral y las conmemoraciones de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, París asistirá indiferente a un partido que puede hacer historia en el fútbol español. El Zaragoza se enfrenta al célebre Arsenal en la final de la Recopa. Después de una campaña casi militar en Europa, el Zaragoza acepta el reto de alcanzar el título con las mismas armas que le han llevado hasta aquí: un estilo brillante, el gusto por la elaboración y la contundencia de su ataque. El Arsenal, actual campeón, contestará con los argumentos habituales del fútbol inglés y con su habilidad para sacar petróleo de las grandes finales.El Zaragoza ha sido definitivamente fiel a su historia. Hace treinta años, llegó a amenazar la hegemonía madridista con un juego vibrante y una delantera legendaria: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. Era un equipo de ataque, temible por su capacidad goleadora, con jugadores muy dotados con la pelota. El Zaragoza conquistó la Copa de Ferias y durante algún tiempo fue un equipo de referencia en Europa. El hilo invisible del fútbol ha conectado dos épocas.

Tres décadas después, el Zaragoza acude a la final de la Recopa con la misma baraja brillante. Abunda la clase y un estilo reconocible. Víctor Fernández, entrenador del Zaragoza, declaraba ayer que quizá a su equipo le faltaba un poco de poder defensivo en el medio campo, "pero llegados a este punto prefiero morir con lo mío".

La intención de Víctor Fernández es mandar un mensaje inequívoco. No quiere alimentar la confusión con un cambio de última hora. Jugará con el sistema clásico (4-3-3) y con la vocación ofensiva que es tradicional en el Zaragoza. El único jugador que tiene problemas es el portero Juanmi, lesionado el pasado domingo frente al Sporting. Su pequeña rotura de fibras hace prácticamente imposible que juegue en París. Será la oportunidad soñada por Cedrún, el veterano guardameta vasco, que prometió el pasado año el triunfo en la Recopa. A pesar de la trascendencia del momento, había un clima absoluto de calma en el Zaragoza.

Algunos miembros de la delegación reconocían que la ansiedad fue mayor el pasado año en la final de Copa frente al Celta. Todos confían en imponer su juego, algo que pasa por el control de la pelota frente a la abrasiva presión de los ingleses. Aunque Fernández considera que el Arsenal puede conseguir la superioridad numérica en el centro del campo, el técnico espera que Higuera y Pardeza realicen un sobreesfuerzo en la ayuda a sus centrocampistas.

Los dos entrenadores coincidieron brevemente a última hora de la tarde. El Arsenal acababa su entrenamiento y el Zaragoza llegaba para comenzar su práctica en el Parque de los Príncipes. Fernández y Stewart Huston, técnico del Arsenal, ofrecieron una breve y desganada conferencia de prensa. Fernández señaló que el, Arsenal promete más dificultades que el Chelsea, víctima del Zaragoza en las semifinales. "Es un equipo con más recursos y con más consistencia. Aunque parten de un sistema idéntico, el Arsenal cuenta con tres o cuatro jugadores desequilibrantes, cosa que el Chelsea no tenía". Se refería al sueco Schwarz, un zurdo curtido en el fútbol continental, a Merson y a Wright.

Pero tanto como la calidad de esos tres jugadores, el entrenador del Zaragoza teme la potencia de los ingleses en el juego alto y en los saques de falta y de esquina. La sospechosa actuación de los centrales frente al Chelsea colabora en esa idea. En este aspecto, la determinación., de Aguado, Cáceres, Poyet y Cedrún puede ser decisiva.

El técnico del Arsenal fue lacónico en sus juicios. Se refirió al Zaragoza como un equipo habilidoso. De su declaración se interpretó que. el Arsenal apretará todos los tornillos en el centro del campo. Huston no quiere que el Zaragoza disponga del balón. Sabe de la inferioridad técnica de su equipo, pero espera que prosiga la tradicional eficacia de los clubes ingleses en las finales europeas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 1995