Tribuna:30º JORNADA DE LIGA
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Demostración de quien es el que manda

Ataque. El Valencia con sólo Raúl y Penev como atacantes quiso' repetir su botín de la Copa. Para este partido no fue suficiente, pues Raúl no aportó nada al equipo, y Penev tampoco logró inquietar a la defensa madridista. Jugaron bastante desasistidos por parte de sus compañeros. Todas sus acciones se iniciaban en jugadas individuales y en ningún momento dieron sensación de conjunto a la hora de atacar. El Madrid, con un juego más pausado e intentando controlar en cada momento sus acciones, consiguió llegar, sobre todo en el primer tiempo, con peligro. Su principal arma fue la velocidad con la que entraban tanto Amavisca como Luis Enrique por las bandas. Una vez conseguido el primer gol, cada vez que el equipo madridista robaba el balón organizaba el contragolpe y llegaban la mayoría de las veces a la portería de Zubizarreta. Defensa. El Madrid estuvo durante todo el partido muy seguro en defensa. Por el centro Sanchis volvía, como en encuentros anteriores, a marcar, la diferencia dando seguridad y tranquilidad a su portero. Por las bandas, Lasa tuvo menos problemas, y Chendo solventó su tarea con oficio y seguridad. Su centro del campo aseguraba que los balones no llegaran con peligro a su defensa. El Valencia acumulaba muchos efectivos en defensa. A su línea habitual de cuatro, había que añadirle otros cuatro jugadores que se colocaban justamente delante. De esta manera creaban una tela muy tupida intentando que no hubiera ningún hueco posible que pudiera utilizar su rival. Quizá el único problema que tenían era que algunos jugadores no estaban lo suficientemente atentos a las evoluciones del contrario y se crearon espacios donde ellos nunca pensaban que pudieran ser utilizados por los madridistas.

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El Madrid vivió del contraataque

Ls dos últimos goles .Sus protagonistas fueron los guardametas. En uno de ellos, viendo que el contrario aún estaba luchando en carrera con un defensor, al salir de la portería abrió las posibilidades del delantero. Ante la nueva normativa de que el portero, en caso de hacer falta, puede ser expulsado, la salida fue temerosa ante esta posibilidad. Con una salida quizá un poco más resolutiva hubiera podido llegar al balón, pero lo único que consiguió fue que Zamorano se encontrara cómodo para colocar la pelota por tercera vez en la portería rival. En el otro área, la situación era de obligada salida para el guardameta. Un jugador se encontraba solo ante él. El portero puede utilizar las manos dentro del área, como todo el mundo sabe. En el momento en que Buyo salió con el pie, perdió la ventaja que le da el estar dentro de su área y utilizar las manos. Si hubiese salido extendido en el suelo y con las manos hacia el balón, hubiese limitado las posibilidades de regate de Poyatos.

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