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GENTE

ANIVERSARIO DE JERMYN STREET

Los miembros de la familia real británica, además de ser los grandes patrones de las instituciones de la corona, son los protectores de todo tipo de actividades. Uno de los más curiosos y únicos es el patronazgo de la Jermyn Street por la princesa de Kent. Jermyn, la calle quintaesencia de lo británico, es la única de la capital inglesa que cuenta con el apoyo real. Considerada como una de las más elegantes, rodeada de los restaurantes de moda y las mejores galerías de arte, reúne las tiendas más exquisitas, la mayoría proveedores de la familia real, y es famosa por su artesanía. Hace días, en el 300º aniversario de la misma, la princesa inauguró en la iglesia de St. James la restauración completa de la calle, recorriéndola desde las 4.30 de la tarde tienda por tienda. Han sido 300 años de historia, con carácter único, donde vivieron desde sir Wiston Churchill o sir Isaac Newton, se recuerdan las visitas de lord Byron, y donde hoy es posible comprar desde una pipa Dunhill a la fragancia más deliciosa de Floris Family o dormir en uno de los hoteles más genuino de todo Londres, el 22 Jermyn Street, el único en manos privadas, cuyo director, Henry Togna, es vicepresidente de la asociación de la calle. La princesa, con gran sentido del humor, divertida e inteligente, realizó un recorrido lleno de anécdotas que surgían de forma espontánea. En Lewin, la famosa tienda de camisas, demostró sus grandes dotes al planchar una camisa de hombre, algo que contó le había enseñado a hacer su servicio doméstico. En Quaglino's, el conocido restaurante, se le ofreció una copa de cava; cuando un fotógrafo fue a captar el instante, le regañó con humor, diciéndole: "Saben que no puedes hacerlo" (a la familia real nunca se les ve bebiendo porque seguramente se les tacharía de alcohólicos). En Czech & Speak, una tienda de accesorios de cuartos de baño, tienen un juego eléctrico, difícil de completar. Y ante el asombro de todos, logró realizarlo. Y para finalizar la tarde, en Turnbull & Asser, la famosa tienda de caballeros, encargó un par de pijamas para su esposo en rosa y azul claro.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 1994