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Las aventuras de Luis

El último descubrimiento de Cruyff fue rechazado por el Madrid

El historial de Luis Cembranos, el último descubrimiento de Johan Cruyff en el Barça, parece más propio de un futbolista veterano que de un debutante. Lleva mucho recorrido pese a sus 22 años. Nació en Lucerna (Suiza), pero es leonés de adopción. Se sabe que, siendo futbolista del Puente, Castro, estuvo un día a prueba en el Madrid, pero le echaron sin explicación alguna. Y es conocido también que cuando estaba a punto de firmar por el Valladolid, le llamaron desde Barcelona. Para allí se fue, y ahí está, jugando en el primer equipo con ficha del filial.Luis es un jugador moldeado por Cruyff a instancias de su ayudante Tony Bruins Slot. Empezó en el juvenil sub-19 con 18 años, luego pasé al amateur de Tercera División -un equipo al que familiarmente en el Barça llaman el purgatorio por cuanto. reúne a los futbolistas de paso entre una y otra categoría- y recaló en el Figueres, un equipo de Segunda División A, dirigido entonces por Pichi Alonso. Realizó un trabajo completo en un tiempo extra: seis goles en 10 partidos.

El único problema de Luis era definir su posición. Era un tipo que había jugado de todo: de extremo, de delantero, de interior de media punta..., siempre delante. Y ahora, en el Barcelona B, le probaban de lateral derecho. Cruyff apostaba por él como marcador y le hizo debutar el curso pasado en un amistoso de Córdoba contra el Borussia.

Todo iba sobre ruedas. Sabía Luis que realizaría la pretemporada 1994-95 con el primer equipo, y tenía fundadas esperanzas de jugar algún partido oficial. Pero entonces pasó lo nunca visto. Era el 12 de marzo, y el Barça B recibía en el Miniestadi al filial del Real Madrid. El partido iba empatado a cero y pintaba mal para el filial azulgrana, cuando Jon Bakero, el hermano de José Mari, acertó a batir a Contreras. Y Luis, como buen culé, se fue como una moto al encuentro del pequeño de los Bakero, para celebrar el tanto. Saltó y se estrujó con sus compañeros, hasta que su rostro se convirtió en el rostro del dolor. La rodilla le quedó maltrecha en los apretones. Sufrió rotura de ligamentos y menisco.

Quedar fuera de la pretemporada no fue un argumento suficiente para impedir su salto al primer equipo. La plaga de lesiones y sanciones le sirvieron para entrar en la convocatoria del primer equipo, y debutar en la Liga, contra el Racing, y en la Liga de Campeones, frente al Galatasaray, siempre como volante derecho adelantado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de septiembre de 1994