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Tribuna:

No sé, no sé...

Si perdemos, malo, porque ni a la tercera va la vencida y comenzarán los teóricos a decir que lo nuestro no son las copas de Europa, de la misma manera que jamás se ha visto un cantaor de flamenco chino. Mal asunto si la representación simbólica de un pueblo en teoría tan europeísta como Cataluña tiene que reconocer tamaña impotencia o, a lo sumo, resignarse al título de club que más veces ha llegado a la final de la Copa de Europa sin conseguir ganarla. Es cierto que otros clubes tienen un historial menos presentable, y el San Gervasio, por ejemplo, ni siquiera ha participado nunca, nunca, pero es que nunca, en la Copa de la UEFA.Ahora bien, ¿será bueno que ganemos? ¿Acaso la naturaleza, la Providencia y el cálculo de probabilidades no nos habían señalado nuestro justo lugar, segundos, segundos y a punto de ganar, pero perdiendo por un penalti, un mal viento, un mal rollo? ¿Estaremos psicológica y nacionalmente preparados para ganar sin que se produzcan como consecuencia esequilibrios en el espíritu colectivo que pueden llevar ante situaciones impensables? El miedo a ganar en el momento decisivo ha sido una rémora constante en la conducta del Barça, así en la Liga española como en la otra, tal vez consecuencia de un larga educación en el no pasarse y el di simulo de los propios atributos que algunos filósofos señalan como características del talante catalán. Últimamente estamos muy mal de metafísicos de lo nacional, pero la simple evolución de la Liga de este año nos indica que sigue pesando sobre nuestro ejército simbólico desarmado el miedo a ganar, incluso en circunstancias en las que quedaba muy demostrado que tanto el Real Madrid como el Atlético tenían los cables mentales tan cruzados como los de sus respectivos presidentes. No sé, no sé... Por primera vez en la historia de nuestras heroicas finales, me gustaría presenciar este partido con los ojos cerrados y al abrirlos, si hemos perdido, ipse!, lo natural... Pero ¿y si hemos ganado? ¿No nos subirán el IVA?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 1992