Tres consejeros del Bilbao y tres del Vizcaya forman un 'comité de crisis' para el BBV

, Los consejeros del Banco Bilbao Vizcaya (BBV) mantuvieron ayer frecuentes reuniones bilaterales con el propósito de alcanzar una salida a la situación creada tras la muerte de Pedro Toledo Ia decisión de nombrar a Alfredo Sáenz como copresidente por parte de los consejeros de¡ Vizcaya y la propuesta de presidencia única planteada por el grupo de consejeros del Banco de Bilbao. Aunque en los contactos que se celebraron ayer se avanzó muy poco, al final se decidió crear un comité de crisis formado por tres consejeros del antiguo Bilbao y tres del antiguo Vizcaya para intentar una salida negociada. En los trabajos de esta comisión no participa José Ángel Sánchez Asiaín.

Los seis miembros del consejo de administración que se han constituido en comité de crisis del BBV son Javier Prado Urquijo, Federico Lipperheide Wicke, José Domingo de Ampuero, Garvasio Collar Zabaleta, Faustino García Moncó y Fernández y Eduardo de Aguirre.La legalidad, señalan unos y otros, está de parte de los antiguos miembros del Vizcaya, por lo que parece bastante probable que se vuelva al régimen de copresidencia. Ello podría suponer la renuncia de Sánchez Asiaín y la necesidad de cubrir no una, sine, las dos presidencias del banco.

Dos dictámenes jurídicos sobre !a obligatoriedad o no de mantener de forma estricta la bases de fusión, que hicieron posible el Banco Bilbao Vizcaya están encima de la mesa de sus responsables. Uno ha sido pedido por José Ángel Sánchez Asiaín a Aurelio Menéndez, socio de Rodrigo Uría. Aún no ha sido entregado pero defenderá la tesis de los antiguos consejeros del Bilbao. El segundo lo ha hecho Mario Fernández, ex consejero del Gobierno vasco, y se posiciona a favor de las tesis del antiguo Vizcaya. Pero el problema no está planteado, al menos inicialmente, desde el estricto marco de la legalidad sino sobre la posibilidad de modificar esos acuerdos de manera que se pudiera avanzar algo más deprisa en el proceso de fusión.

En todo caso, los dictámenes no son vinculantes y son una forma de fundamentar las tesis de un modo jurídico, tal y como han reconocido los redactores de los dictámenes quienes descartan que esto sirva para plantear una batalla jurídica que no viene al caso.

Primera gran crisis

Y las formas en que se ha hecho todo esto vuelven a tener una gran importancia. Nadie quiere asumir el haber sido quien diera el primer paso en la aparición de tina profunda brecha entre los dos equipos al cumplirse un año de la primera gran crisis por la que atravesó el banco fusionado.

Unos señalan que fue Ángel Galíndez, ex presidente del Vizcaya y consejero del BBV, el que empezó al convocar reuniones con todos los consejeros procedentes de ese banco. Otros, por el contrario, señalan que fue Sánchez Asiaín quien convocó a Galíndez de forma inmediato, y le planteó la necesidad de llevar a cabo el final de la presidencia compartida para transformarla en una presidencia única. Lo cierto es que se ha llegado a una posición de escasa capacidad de maniobra por ambas partes como para que de cualquiera que sea la vía que se adopte no surja un grupo de vencedores y otro de vencidos.

El próximo jueves se celebrará, en principio, el tradicional consejo de administración previo a las fiestas navideñas. Todas las partes consideran que sería conveniente llegar a esta fecha con una solución perfilada porque el banco no puede permitirse el lujo de tener abierta una crisis tan profunda durante tanto tiempo.

La proximidad de las fiestas, el viaje a Bilbao para asistir al funeral de Pedro Toledo y la propia convocatoria del consejo ordinario, ha hecho que la mayor parte de los consejeros y de los servicios técnicos del banco se desplazaran la pasada semana a Bilbao y que aún permanezcan allí, por lo que las reuniones de aproximación que están teniendo lugar se celebran en la capital vizcaína. En cualquier momento, reconocieron fuentes de las dos partes, podría convocarse un nuevo consejo extraordinario y acabar alcanzando un nuevo acuerdo.

La pelota está ahora en el tejado del antiguo Banco de Bilbao. Legalmente, los movimientos realizados hasta ahora por los antiguos miembros del Vizcaya son escrupulosos.

El estatuto del consejero les reconoce la potestad de cubrir las vacantes, de personas y cargos, que se produzcan entre el antiguo consejo del Vizcaya. Pueden, por tanto, nombrar un copresidente sin que nadie se lo pueda impedir. Y no tienen que pedir el plácet a nadie.

Nueva cúpula

Por ello, se señala en fuentes del Bilbao, si ellos lo exigen, acabará siendo de esta forma. "Lo que no está claro es que la situación siga siendo igual a partir de ese momento", añaden al referirse a la casi absoluta seguridad de que en ese supuesto José Ángel Sánchez Asiaín dejaría su cargo de copresidente y entonces se tendría que formar una nueva cúpula con dos personas distintas: Alfredo Sáenz, en representación del antiguo Vizcaya, y Emilio Ybarra, actual vicepresidente del BBV y procedente del Bilbao, o Javier Gúrpide, consejero delegado del BBV, por la parte del Bilbao.

"La fusión es un hecho", señalan fuentes de ambas partes sin dudarlo un mornento, "pero existen dos bancos y dos culturas distintas", añade inmediatamente la gente del ex banco Vizcaya, "por lo que se necesitan las dos copresidencias si se quiere mantener el equilibrio entre las partes". No hay que olvidar que Emilio Ybarra el único vicepresidente que tiene el Banco Bilbao Vizcaya, también habría puesto su cargo a disposición del consejo.

Presidencia única

Una presidencia única sería aceptada, en último término, señalan fuentes del Banco de Vizcaya, si quien la ejerciera viniera de fuera, no tuviera nada que ver con ninguna de las dos estructuras actuales porque sería la forma de garantizar la independencia de esa presidencia respecto a lo existente. Pero, dicen, "ello sería Posible si antes se hubiera vuelto a la situación de equilibrio, es decir, si se aceptan los nombramientos lleva dos a cabo por el antiguo consejo del Banco de Vizcaya. A partir de que se lleguen a aceptar estos nombramientos, se puede volver a negociar todo. De hecho, habrá que negociar buena parte de la situación actual", añaden.En medios cercanos al Bilbao se afirma que la propia crisis y la experiencia del año transcurrido avalan su posición de dar un paso adelante que termine con la presidente compartida. "El banco se ha paralizado bastante en este año en relación a lo que eran los dos bancos por separado", aceptan, "porque tomar decisiones en un régimen de copresidencia es muy difícil". "No se trata de que sea Sánchez Asiáin quien ocupe la presidencia única. Se trata de buscar entre todos la persona idónea para ese cargo y que se le nombre, sea quien sea. Sánchez Asiáin dejó claro en el consejo del jueves cle la semana pasada que él estaba dispuesto a no seguir siendo presidente si existía un consenso, de forma que se instaurara la presidencia única".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de diciembre de 1989.

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