El año que Olazábal superó a Ballesteros
El golfista vasco, mejor que el cántabro por primera vez en sus torneos europeos comunes
Esta temporada pasará a la historia del golf español como la primera en que José María Olazábal, de 23 años, superó en el circuito europeo a Severiano Ballesteros, de 32, como muestra de que su alternativa es real. El vasco, que ha ascendido al séptimo puesto en la clasificación mundial, aventajó al cántabro, que ha descendido al tercero, en seis de los 11 torneos en que coincidieron y en el promedio de golpes por recorrido, 69,83 por 70,50.
Nadie discute aún que. Baflesteros es el número uno de nuestro país. Incluso los hay que siguen considerándolo como el mejor del mundo pese a que el australiano Greg Norman y el inglés Nick Faldo le han rebasado por puntos en estos doce meses. Su calidad es tal que los expertos no han dudado en calificarle como el golfista más acreditado del siglo en salir airosamente con su pelota de las situaciones comprometidas. Pero lo cierto es que en 1989, su primer año de casado, ha estado irregular y ha alternado los triunfos con los fracasos. En alguna ocasión ha confesado que no se sentía a gusto con su swing y en otras ha vuelto a reñir con su putter, con el que había hecho las paces en 1988 después de su pelea en 1987.El caso es que Olazábal, en su cuarta campaña como profesional, se ha impuesto por primera vez a Ballesteros, quien un día le proclamó como "el mejor pateador mundial desde la distancia de tres metros". Y es que no se trata sólo de que el donostiarra haya sido el segundo por ganancias y el santanderino el octavo, ya que hay que advertir que ha intervenido en más pruebas, sino también de que haya concluido por delante en seis de las once comunes y en el promedio de golpes por vuelta, 69,83 por 70,50, datos absolutos, no relativos.
Olazábal ha evidenciado, pues, que su alternativa es real. Su carrera es más lenta que la de Ballesteros, que, a su edad, pero con menor competencia que ahora, había ganado 14 torneos en Europa y siete en los otros continentes, -entre ellos, un Open Británico y un Masters de Augusta-, mientras que él sólo ' se ha anotado seis y uno, respectivamente, pero se antoja segura. Su octavo pues to en el Masters y el noveno en el Open de Estados Unidos han confirmado su candidatura.


























































