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LA REFUNDACIÓN DE A. P.

Dirigentes de AP conceden cinco meses a Oreja para que acredite su capacidad de aglutinar al centro-derecha

El Congreso de Alianza Popular votó ayer la candidatura propuesta por Manuel Fraga a la dirección de Partido Poplular (PP), que será proclamada hoy en la jornada final. Según el reparto de funciones que el nuevo presidente ha establecido, Marcelino Oreja se configura como el hombre fuerte con vistas a los intentos de aglutinar el centro-derecha y construir una alternativa creíble al socialismo. El diseño de Fraga ha sido aceptado por el peso de la autoridad moral del líder, más que por convencimiento de muchos de sus colaboradores y dirigentes de AP, reticentes ante el protagonismo de Oreja y su grupo democristiano frente a veteranos militantes aliancistas, como José María Aznar, quien, pese al ascenso, sólo tiene responsabilidad en política autonómica.

La candidatura única al comité ejecutivo del Partido Popular logró 2.131 votos (86% de los emitidos), junto con 311 sufragios en blanco (12%) y 40 nulos (2%). Un total de 400 compromisarios, sobre 2.881, se abstuvieron de votar. Un buen resultado para el conjunto del equipo de dirección, pero no tanto para Manuel Fraga, quien ha podido resentirse de la retirada de algunos apoyos a parte de su equipo.Los antiguos dirigentes de Alianza Popular han asumido la llegada de Marcelino Oreja a una vicepresidencia nacional del partido con la actitud de concederle un margen de confianza de cinco meses, que es el tiempo que falta para las elecciones al Parlamento Europeo, período en el que habrá de demostrar la capacidad de entendimiento con otras fuerzas de centro-derecha, de cohesión entre las diversas "sensibilidades" del PP y de arrastre electoral, que por ahora se le suponen.

Oreja reiteró ayer su satisfacción tanto por la facilidad con que ha sido realizada la ampliación de Alianza Popular como por las perspectivas que, a su juicio, existen para organizar una alternativa política con credibilidad. Menos proclive a las declaraciones, José María Aznar se limitó a expresar en términos genéricos su confianza en el éxito de la refundación de Alianza Popular y se manifestó en términos corteses respecto a los nuevos.

Frente al escepticismo y cierta apatía entre las filas de Alianza Popular, el interés de los recién llegados es mucho mayor. "Veo más entusiasmo por este congreso fuera del edificio que aquí dentro", comentó el ex ministro de "UCD Rodolfo Martín Villa, una de las más recientes adquisiciones de la nueva formación conservadora.

En un indicio de su poco entusiasmo por el cariz de la refundación de AP, cuyo cambio de de nominación lamenta , Abel Matutes tuvo que ser localizado por teléfono en Bruselas para que delegara su firma, preceptiva para que pudiera ser formalizada la candidatura al comité ejecutivo del Partido Popular. Horas después, Matutes llegó a Madrid y se incorporó al congreso bien avanzada la tarde. Mientras tanto, distante de cualquier protagonismo personal y enclaustrado en un hermético y pretendidamente expresivo silencio, Miguel Herrero paseaba por los pasillos del Palacio de Congresos luciendo una corbata en la que resaltaban dos iniciales: "AP'.

Sorprendido por los nervios que estaba provocando su retraso, Marcelino Oreja estampó su firma en la candidatura al comité ejecutivo de la que él formaba parte dos minutos después de que concluyera el plazo oficial. En un contacto con los periodistas, el todavía secretario general del Consejo de Europa se esforzó en rendir homenaje a los mílitantes de AP por su generosidad en esta reconversión de su partido.

Oficialmente, las personas más conocidas de AP aplauden los cambios realizados. Así, Fernando Suárez, portavoz de los eurodiputados aliancístas, dijo anoche ante el congreso que no se sentía "del todo liberal, ni tampoco totalmente conservador, ni sólo democristiano, sino un poco de todo", en alusión a las tres caracterizaciones que adquiere el partido según su nueva definición política.

Los compromisarios acogieron con cálidos aplausos la presentación de Marcelino Oreja y Rodolfo Martín Villa como candidatos a vicepresidente y vocal del comité ejecutivo, respectivamente. Pero los más ovacionados, con diferencia, fueron Isabel Tocino, Fernando Suárez, Luis Rarnallo y Alberto Ruiz Gallardón, además del propio Manuel Fraga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de enero de 1989

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