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'Imperios perdidos', un canto nostálgico y emotivo al 'music-hall'

Una producción británica protagonizada por Laurence Olivier

Imperios perdidos (Lost empires), estreno hoy en TVE, es un canto nostálgico y emotivo al desaparecido mundo del music-hall en el período inmediatamente anterior a la I Guerra Mundial escrito por lan Curteis a partir de la novela del escritor y dramaturgo británico J. B. Priestley (1894-1984). Con esta superproducción, suntuosa y de gran impacto visual, la compañía británica Granada Televisión ha intentado emular anteriores éxitos, como La joya de la Corona o Brideshead revisited.

La serie ha costado tres millones de libras, y su reparto -John Castle, Colin Firth, Carmen du Satoy, Brian Glover- incluye a Laurence Olivier en una de sus últimas actuaciones.Los imperios desvanecidos del título se refieren a los nombres de muchos de los teatros de variedades del tiempo. Aquellos luminosos palacios que alegraban la monocorde vida de provincias, y que más tarde, perdidos para el music-hall, fueron ganados para el cine. Acróbatas, magos, payasos, prestidigitadores y exóticas bailarinas, un mundo lleno de color reproducido en la pequeña pantalla por Roy Stonehouse y David Buxton (la coreografía es de Eleanor Fazan) en algunos de los viejos teatros (el Grand, de Blackpool, y el Palace, de Manchester) que sobreviven hoy como pálido recuerdo del brillante pasado. Buena parte del placer de Lost empires es precisamente esta cuidada recreación de la atmósfera, el glamour y el exotismo ¿le aquellos espectáculos que J. B. Priestley describe en su novela con la emoción de sus recuerdos de primera juventud. Y la voz de un joven, Richard Herncastle, es la que cuenta la historia en un flashback que recupera la memoria de su iniciación en el mundo del music-hall, escenario también, cómo no, de su educación sentimental. De 1916, ya en plena, guerra, el soldado Richard Herricastie (Colin Firth) vuelve a ser el joven inocente de 1913 que abandona un aburrido y mezquino trabajo y se suma a la troupe de su tío, Nick Ollanton (John Castle), un famoso ilusionista conocido por El Gran Ganga Dun, Marajah del Misterio, a cuyo lado conocerá a curiosos personajes, como Harry G. Burrad (Laurence Olivier), un fracasado y excéntrico comediante, la excitante aventura de las giras, las pasiones y las desilusiones.

El gran público

Imperios perdidos es una de las numerosas adaptaciones para la televisión de la obra de J. B. Priestley, un escritor que tuvo siempre una gran facilidad para llegar al gran público. Su aparición en los créditos de la pequeña pantalla británica es tan antigua como el medio mismo, del que, por uno u otro concepto, no ha estado ausente desde que en 1938 se grabara su obra When we are married, la primera en ser televisada des de un teatro. Fue también pionero entre los dramaturgos que decidieron escribir para el recién nacido medio (la serie Ya sabe usted cómo es la gente, dirigida por Tony Richardson en 1955, o An Englishman's Journey, para la BBC, en 1977), hecho que ni la BBC ni la televisión independiente británica olvidaron tras su muerte, en 1984, dedicándole numerosos documentales en su homenaje.La producción de Granada fue estrenada por la televisión independiente británica en octubre de 1986, y tres meses más tarde, en la televisión pública norteamericana, en el espacio Masterpiece Theater. El nuevo trabajo de la compañía Granada, con clásicos en su haber como La joya de la Corona y Retorno a Brideshead, era esperado con gran expectación. Las críticas, mucho menos entusiastas entre los norteamericanos, fueron unánimes en cuanto a la belleza visual de la producción y el buen trabajo de los intérpretes (la revelación de Colin Firth y la maestría de John Castle), pero mucho menos incondicionales en cuanto a la adaptación -escrita por Ian Curteis, especializado en reconstrucciones biográficasy la dirección de Alan Grint.

Imperios perdidos se emite hoy, a las 21.15, por TVE-1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de enero de 1989