Víctor Baturinski

Un árbitro de ajedrez con un polémico pasado político

La elección del soviético Víctor Davidovich Baturinski, de 73 años, como árbitro principal del torneo de ajedrez de Linares que comienza hoy ha provocado una turbia polémica. Lo que se discute no es su capacidad profesional, sino su pasado político, que algunos asocian con las purgas de Stalin. Además, Baturinski mantiene una fuerte controversia con el campeón del mundo, Gari Kasparov, en torno a los juicios vertidos por éste en su libro El hijo del cambio, que no ha sido publicado en la URSS.

En una conferencia de prensa celebrada hace 10 años en Baguío (Filipinas), el disidente Víctor Korchnoi, dos veces subcampeón del mundo, dijo que "Baturinski, coronel del KGB, debería ser ahorcado, arrastrado y descuartizado por su destacado papel en las persecuciones políticas durante la época de Stalin". Baturinski, en conversación mantenída con este periódico en el Club Central de Ajedrez de Moscú, mostró su deseo "de aprovechar esta oportunidad para negar categóricamente las acusaciones de Korchnoi, al que no pude demandar por calumnias ante los tribunales de mi país porque él ya no era ciudadano soviético. Todo son burdas mentiras. Durante las purgas de Stalín yo era un simple estudiante. Fue después cuando me convertí en fiscal militar".Desde hace tres semanas, el nombre del árbitro soviético se cita constantemente en las tertulias ajedrecísticas de su país debido a un artículo publicado por el diario Sovietski Sport en el que, tras pedir en el primer párrafo que "si ahora hay glasnost (transparencia), sea para todos", Baturinski defiende al subcampeón Anatoli Karpov de los ataques que Kasparov le dedica en su último libro, El hijo del cambio, "en un tono despreciativo e insultante, tratando de minimizarlo como hombre y como ajedrecista".

En el libro, Kasparov compara su enfrentamiento con lo que denomina "mafia del ajedrez soviético", en la que incluye a Baturinski, con el asedio que sufrió Moscú ante el Ejército alemán. Baturinski interpreta esta idea de forma muy particular y replica: "Gracias, señor Kasparov, por llamarme fascista a mí, que participé en la defensa de Moscú".

El coronel retirado no ve nada extraño en su nominación para arbitrar en Linares, que ha sido duramente criticada por Kasparov. "Los organizadores españoles tuvieron la gentileza de invitar a un árbitro soviético, y la federación me eligió a mí. Es una doble satisfacción, profesional y personal, porque tengo un gratísimo recuerdo de mis viajes a Canarias y Madrid, donde dediqué un día entero al maravilloso Museo del Prado", afirma Baturinski.

El árbitro soviético está casado, tiene dos hijos, es coleccionista de monedas, habla correctamente en francés y se considera "muy afortunado por haber nacido en un país donde el ajedrez se práctica en todas las familias, con un importante apoyo del Estado. Primero logramos exportar su práctica masiva a países socialistas, y después a otros, como España, donde ahora está en auge".

Es un fiel amigo de Karpov.. "Nunca lo he ocultado". En cuanto a Kasparov, admite que "tiene un gran talento, comparable al del norteamericano Bobby Fischer, pero debe pensar mejor lo que dice y lo que escribe, igual que piensa en sus jugadas".

Sobre la firma

Leontxo García

Periodista especializado en ajedrez, en EL PAÍS desde 1985. Ha dado conferencias (y formado a más de 30.000 maestros en ajedrez educativo) en 30 países. Autor de 'Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas'. Consejero de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) para ajedrez educativo. Medalla al Mérito Deportivo del Gobierno de España (2011).

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS