Un Barcelona impreciso logró dejar al Betis con negativos
El F.C. Barcelona consiguió vencer anoche al Betis, pero evidencia todavía muchas imprecisiones y una cierta cautela que le impide abrir espacios, ver puerta y crear ocasiones de gol. En general, siempre llevó la iniciativa, pero, como manifestaría en el descanso Luis Aragonés, se encontró con un Betis que jugó practicamente con el mismo esquema: esperar al enemigo para internar el contraataque.De forma sorprendente, cuando llevaba franquía en el marcador y su oponente jugaba con un hombre menos, el Barcelona tuvo más dificultades para derrotarlo con claridad, pese a introducir a un hombre punta más, como Amarilla, y un centrocampista de refresco, Roberto, que tenía instrucciones precisas de penetrar por la banda izquierda. La indiscutible calidad de Shuster y el oportunismo de Lineker fueron la única certeza que confiere carta de naturaleza a su triunfo.
El equipo catalán salió a presionar al Betis en terreno barcelonista, a provocar el retraso de su línea de medios y a controlar la pelota en el medio campo para intentar pases largos a las bandas.
En el cuerpo a cuerpo los barcelonistas demostraron mayor calidad que sus contrarios. El empleo de la táctica del fuera de juego por la defensa azulgrana irritó en muchas ocasiones a los jugadores del Betis, que proliferaron en las protestas.
Sin cambios en la segunda mitad la perspectiva se antojaba aburrida, pero los primeros 10 minutos pudieron ser determinantes: habitual gol de Shuster, expulsión de Diego e inclusión de Amarilla; el Barcelona quería machacar. Pero ahora, el Betis, que tiene un equipo con pocos jugadores que se desenvuelvan con facilidad en varias demarcaciones, se volvió furioso y corajudo. Incomprensiblemente, la buena labor de freno que desarrollaron Julio Alberto y Cristóbal, se vino abajo, el Barcelona perdió la re lativa buena posición y cedió el mando. Al igual que el tanto azulgrana, otra genialidad de Gabino llevó el empate a un estadio que se moría de frío.
Fue un, dominio alocado, ra cheado e ingenuo. Gabino se hudió, lo mismo que Yáñez o Fantaguzzi. Los creadores béticos se rindieron. El Barcelona, que se encontraba mejor físicamente tuvo tiempo de esperar el desgaste del contrario y de convertir el goles las escasas ocasiones.


























































