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COPA AMÉRICA

El medio centro, decisivo en el fútbol suramericano

El fútbol suramericano mantiene más vivo que el europeo la figura del medio centro. Por lo visto, en los partidos disputados hasta ahora de la Copa América, todas las selecciones nacionales dan importancia a esa figura. Cada equipo tiene en el centro de gravedad a un jugador que sirve como referencia a los demás. Es una compañía segura en las acciones de ataque y un primer elemento defensivo.

No es extraño que esto sea así. Cuando la reforma de la regla del fuera de juego trajo como consecuencia la nueva ordenación de los equipos en la táctica de la WM, Europa y América reaccionaron de forma distinta.Europa hizo retroceder al medio centro, el número 5, a las tareas de defensa central. En la media quedaron sólo el 4 y el 6. En casi todos los países de Suramérica el problema se resolvió de otra forma: el 2 se corrió al centro, para hacer de defensa central, y el 4 se retrasó para hacer de defensa derecho. El 5 siguió siendo un medio y así ha llegado hasta nuestros días. Por eso todavía hoy, especialmente en Argentina, donde los números tienen más valor que en Europa, él defensa derecho es el 4, como el defensa izquierdo es el 3. El 2 es siempre el defensa central. Cuando hubo que retrasar a un hombre para el puesto de libero, se escogió al 6. El 5 sigue ahí, en el medio campo, como una clara referencia para sus compañeros.

Y, en lo que se está viendo hasta ahora en el campeonato suramericano, llaman la atención los medios centros. Nunes, que ha jugado este año en el Elche sin destacar demasiado, fue un prodigio en esta ciudad en el partido de Paraguay. Enfrente tuvo al más destacado jugador de Bolivia, Milton Melgar, que juega en Argentina con el Boca Juniors. Los dos fueron lo mejor de aquel encuentro.

Brasil tiene a Douglas, que mantiene fría la cabeza en medio de un equipo entusiasmado por el ataque, en el que todos van hacia arriba sin tomar precauciones. Perú tiene a Chirino, quizá el más duro y mal encarado de todo un conjunto duro y mal encarado que, ante Argentina, se dedicó a hacer imposible el fútbol.

Pero el mejor de todos es, sin duda, Batista, el alto y barbudo medio centro del Argentinos Juniors, el equipo en que se inició Maradona. Batista corta y distribuye el juego y es una pena que el capricho de Bilardo de numerar a sus jugadores por orden alfabético, le haga comparecer en el terreno con el número 2, ya que es un 5 absolutamente clásico, al estilo de aquí. A Batista le pretende el River Plate. El Argentinos Juniors está dispuesto a pagarle más de 20 millones de pesetas por temporada, con tal de retenerle. Eso le convertiría en el jugador mejor pagado de Argentina.

Un ejemplo de hasta qué punto se valora aquí esta vieja función, que en Europa renace y que explica el gran éxito que ha tenido el yugoslavo Jankovic en el Real Madrid o la larga permanencia de Landáburu en el Atlético.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 1987