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Luis no seguirá como entrenador del Atlético

Jesús Gil, el nuevo presidente del Atlético de Madrid, desplegó ayer una frenética actividad: firmó un seguro de vida al portugués Futre, por 1.500 millones de pesetas, con una prima de pago de 20 millones; fichó a Eusebio, procedente del Valladolid, y Marcos, del Barcelona; comunicó a Rubio que no se le va a renovar su contrato y a Landáburu, entre otros, que no cuenta con él; se negó a conceder la carta de libertad al uruguayo Da Silva, que tiene otro año de compromiso y que se niega a ser traspasado -el Betis pretende hacerse con sus servicios-; se reunió con Luis Aragonés para desestimar, a la vista de sus pretensiones económicas, que siga como entrenador del equipo -le podría sustituir el argentino César Luis Menotti- y estudiar cómo resolver su contrato laboral como director técnico, y se peleó con la organización del trofeo Teresa Herrera.

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La conversación de Jesús Gil y Luis Aragonés apenas duró cinco rrtinutos, segun éste. Luis le pidió 70 millones para seguir como entrenador del equipo ya Gil le parecieron desorbitados. Antes de comenzar la temporada, la ficha de Luis era de 35 millones. Pero, cuando se reincorporó -en sustitución de Jesús Martínez Jayo, que había reemplazado, a su vez, a Vícente Miera- tras recuperarse de la depresión que le hizo dimitir antes de que empezasen las competiciones oficiales, se le rebajó a 15 millones por los meses que quedaban hasta el término del ejercicio, hoy 30 de junio. Luis, sin embargo, tiene firmado un contrato laboral como director técnico y Gil tendrá que replantearse la situación, ya que su rescisión llevaría consigo una indemnización. "Se me ha dicho que mi oferta como entrenador no interesa y que en 48 horas me responderán sobre mí continuidad como director técnico", dijo Luis.Antes, por la mañana, el nuevo presidente aseguró a Futre en 1.500 millones, lo que constituye, probablemente, el seguro de vida más importante de la historia del fútbol español. Gil -"de momento, me cuesta mi dinero", decía ayer entre reunión y reunión- pagará una prima de 20 millones por el seguro y los beneficiarios, en caso de fallecimiento del portugués, serían, al 50%, el propio Gil y la familia de Futre. En el supuesto de incapacidad futbolística, lo sería el jugador, al que Gil ya ha pagado cerca de 50 millones como anticipo de su ficha.

Gil ratificó por la tarde el precontrato por cuatro temporadas del centrocampista internacional sub 21 Eusebio, procedente del Valladolid, en torno a los 85 millones y unos 20 de ficha anual para el jugador, y por tres el de Marcos, que fue traspasado por el Atlético al Barcelona con Alfonso Cabeza en la presidencia. Asimismo, no se descarta que en las próximas horas se intente un trueque con el Athlétic de Bilbao que afectaría a los delanteros Uralde o Julio Salinas, del lado madrileño, y al defensa Andrinúa, del vasco. El interés por Goikoetxea parece haberse quedado ahí, puesto que el nuevo entrenador del Athlétic, el inglés Howard Kendall, lo quiere en su corjunto.

El presidente del Spórting de Gijón, Ramón Muñoz, declaró a través de la COPE que había tenido una conversación tan tensa con Gil sobre el interés del Atlético por el portero Ablanedo 11 que acabó por colgarle el teléfono. Rubén Cario, el nuevo secretario técnico de Gil, también ha mantenido contactos con el apoderado de López Ufarte para tantear su posible contratación. Al parecer, si un club ofrece 60 millones por él, la Real Sociedad está obligada a traspasarle. A Cano, por cierto, se le ha salido un hombro de su sitio -esta lesión le obligó a colgar definitivamente las botas esta temporada en el Rayo Vallecano- como consecuencia de ser levemente atropellado por una mota el pasado viernes cuando salía de la oficina de Gil junto a Futre.

Gil confirmó personalmente a Rubio que no se le renueva el contrato. Rubio era el único jugador que finalizaba su compromiso esta temporada y tiene un par de ofertas de equipos españoles.

El Betis quiere a 'Polilla'

La mayor polémica, sin embargo, se ha producido ya con el uruguayo Jorge Polilla da Silva. El delantero tiene un año más de contrato, pero los extranjeros de Gil para la próxima temporada son el brasileño Alemâo y, naturalmente, Futre. Polilla se niega al traspaso porque desea la carta de libertad a la vista de que se le hace "un grave daño profesional". El presidente rojiblanco desea la transferencia -el Betis ofrece 40 millones por el suramericanopara obtener así el primer ingreso económico en su etapa al frente del club y compensar una parte de su amplia política de fichajes. De no llegarse a una solución en los próximos días, Da Silva seguiría en el Atlético como tercer extranjero, sin jugar, y el 30 de junio del próximo año quedaría en libertad para negociar su futuro por sí mismo.

Gil también comunicó a Landáburu que no se cuenta con él, lo que plantea otro conflicto. Landáburu acababa su contrato, pero existe una claúsula en el mismo por la que, si jugaba 45 partidos, quedaba automáticamente renovado, lo que se ha producido.

Ángel Castillo, el actual secretario técnico, tampoco le interesa a Gil. Castillo, con contrato laboral de por medio, le pidió que se lo comunicase por escrito.

Otra polémica se ha suscitado ya entre Gil y la organización del trofeo coruñés Teresa Herrera. Gil advirtió el pasado domingo en el programa de televisión Estudio Estadio que ni Futre ni ningunade las otras figuras que piensa fichar acudirían a dicha competición porque su presentación será "ante los socios rojiblancos". La respuesta de los organizadores gallegos no se ha hecho esperar y ayer uno de ellos, Felipe Poncet, manifestaba a la agencia Efe: "El Atlético participa desde hace 40 años en el trofeo y siempre cumplió con sus compromisos. Esperamos que este año, con su nueva directiva, sea igual".

La claústila tercera del contrato señala que el Atlético deberá participar, en agosto, "con sus primeras figuras, incluidos los internacionales". El Atlético cobra 14 millones de pesetas, de los que, además, el Ayuntamiento coruñés ya le adelantó 10 a la junta anterior.

Por otro lado, Gil, que comenzará a pagar atrasos a empleados y jugadores en breve y que negocia la publicidad con la firma que patrocina a la Fórmula 1, tendrá que abonar también 300.000 pesetas por los desperfectos causados por ultras rojiblancos en el tren que les trasladó, junto al presidente, a Zaragoza para asistir el sábado a la final de la Copa, perdida ante la Real Sociedad. Los destrozos fueron los siguientes: rotura de cortinillas, fluorescentes, dos cabezales y 15 repiosabrazos y algunos cristales de ventanillas desencajados. El viaje en cuatro trenes de socios del club le costó ya a Gil cuatro millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de junio de 1987

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