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Luis Puig, sorprendido por la negativa de Delgado a correr la Vuelta a España

Los patrocinadores del equipo holandés PDM convencieron el pasado lunes a su líder, Pedro Delgado, para que renunciara a correr la Vuelta a España. Delgado, que quería participar en ella, pese a que su conjunto no le interesaba comercialmente, aceptó el consejo de sus dirigentes al comprobar la dureza del trazado durante el acto de presentación del Tour 86. La ausencia de Delgado ha sorprendido al mismo presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Luis Puig. Una vez más, la exportación de las estrellas del ciclismo nacional empobrece la Vuelta a España. Antes que Delgado, Federico Martín Bahamontes, Julio Jiménez o Marino Lejarreta hicieron lo mismo.

"Hace 72 horas estuve con Pedro Delgado y con su nuevo director deportivo, Roy Schuitten, y en ningún momento me comentaron que no fueran a participar en la próxima edición de la Vuelta. ¿Es seguro lo que me dice de la negativa de Perico a defender su galardón en España?". Luis Puig, de 70 años, 42 de ellos metido de lleno en el mundo del ciclismo, cuatro en la presidencia de la UCI, a cuya reelección se presentará el próximo 29 de noviembre, con visos de salir reelegido, mostraba así su sorpresa ante la noticia de que la máxima estrella del ciclismo español, "y el corredor mejor pagado del mundo", no va a participar en la próxima edición de la Vuelta.Puig estuvo con Delgado en la presentación del próximo Tour, "que, curiosamente, se ha hecho más montañoso que nunca porque el trazado de la anterior Vuelta a España dejó huella". Delgado sólo comentó su renuncia con los directivos del PDM: "Vi que, efectivamente, el trazado era muy duro, adecuado para mí, y me arriesgué a intentar algo gordo y no participar en la Vuelta, en la que podría picarme y quemarme".

Delgado centrará su temporada en las carreras clásicas de Francia y Bélgica. Su equipo intenta fichar al velocista Planckaert y trabajar mucho en llano para controlar las carreras, por etapas, punto débil de los corredores españoles y, en particular, de Delgado.

"Me parece muy mal que no participe", opinó Puig, "porque la Vuelta le ha lanzado a él y a sus compañeros y ha conseguido revalorizar a todos económicamente. Sin embargo, entiendo que, por intereses de las firmas comerciales, los corredores se encuentran supeditados a sus conveniencias publicitarias. La Vuelta tiene ya un enorme prestigio y no se puede venir a ella como a un entrenamiento del Tour. Aquí hay que sudar y las figuras tienen que venir a ello".

Pruebas Incompatibles

Ésta es, precisamente, la causa fundamental de la decisión de Delgado. El segoviano logró un fabuloso contrato con la firma holandesa PDM y corredor y patrocinador han centrado todas sus expectativas deportivas y publicitarias en un Tour con abundante montaña, que favorece las condiciones de Delgado.

Los especialistas estiman que pasa demasiado tiempo entre la ronda española y la francesa y ello hace que los ciclistas o bien alcancen su mejor momento de forma en la Vuelta o bien en el Tour, pero resulta imposible mantener en dos meses ese nivel físico, entre prueba y prueba, y tampoco es factible bajarlo para elevarlo días antes del Tour.

Históricamente, la decisión de Pedro Delgado no es nueva. Federico Martín Bahamontes participó en la prueba española los años 1955 -quedó el 21º-, 1956 -cuarto-, 1957 -segundo-, 1958 -sexto-, 1959 -abandonó-, 1960 -abandonó- y 1965 -décimo-.

Bahamontes, que ganó el Tour en 1959, estuvo los cinco mejores años de su vida profesional sin participar en la Vuelta, aunque también contó para ello la cuestión económica. De 1960 a 1965 mantuvo vibrantes duelos con el francés Jacques Anquetil.

Últimamente, Marino Lejarreta abandonó España para correr en un equipo italiano -ha sido repescado precisamente por el anterior equipo de Delgado, el Orbea-, y no participó en la Vuelta de 1985 porque su objetivo era un devaluado Giro. Marino tampoco estuvo en la ronda española de 1981, la ganó en 1982 -por descalificación de Ángel Arroyo-, fue 30º en 1979, quinto en 1980 y segundo, tras el francés Hinault, en 1983.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 1985

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