Kirk Douglas,
actor americano, espectador asiduo de las pruebas olímpicas, especialmente del patinaje artístico, estuvo a punto de sufrir un corte de digestión cuando en un restaurante de Sarajevo le pasaron una factura de 54.000 dinares, pagaderos en dólares. La suma real era de 5.400 dinares, y el cero de más provocó que las autoridades cerraran el establecimiento.


























































