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Baloncesto: Mundial Júnior

España regaló a EE UU el pase a la final

Palma de Mallorca

España jugará esta tarde, a partir de las 19,30 horas, por la medalla de bronce frente a Brasil, que ayer perdió con la Unión Soviética (79-100), en su último partido del mundial júnior de baloncesto. Ayer España le regaló el pase a la final a Estados Unidos en una segunda parte que hundió la moral de los aficionados que llenaron el Palacio de Deportes de Palma de Mallorca. Habrá que esperar la reacción de jugadores y público cara al partido de hoy después del desastre frente a los americanos. Habiendo llegado al descanso con tan solo 7 puntos de desventaja, Pinedo decidió entregar el encuentro en cuanto los rivales tomaron 14 puntos de diferencia.España tendría un problema desde el principio del partido don la defensa individual de los americanos, que a los cinco minutos dominaban 8-17. El primer tiempo muerto hispano, con cambio de sistema defensivo a zona-press en medio campo 1-3-1 no dio ningún resultado. Tampoco lo daría el cambio de bases. Ya con 24-38 Pinedo optó por la defensa individual a falta de menos de cinco minutos para el descanso. Los americanos tuvieron más problemas y las diferencias se redujeron a 35-42 al final del primer periodo. En este tiempo los americanos cogieron el doble de rebotes y defendieron con mucha presión pero con tan sólo siete personales. Su promedio de tiro fue el doble del de España, y en los primeros minutos rozaron el 85%. Indiscutiblemente jugaron su mejor partido del torneo con Walker como gran figura.

Se esperaba con interés el inicio del segundo período vista la reacción final de España. Los dos equipos empezaron en individual, pero el poco acierto inicial, de España hacía que la diferencia se aumentara a 45-58. Fue en este instante cuando se tiró todo por la borda. En dos minutos y medio España logró una canasta por once puntos los americanos. Ignacio Pinedo no pidió ningún tiempo muerto que frenara la racha contraria. El público presenció atónito al suicidio de España. Se produjo el cambio en bloque de todos los titulares y se dejó un equipo de reservas frente al coloso americano.

Es evidente que se pensó más en la medalla de bronce que en vencer a Estados Unidos, pero el público se sintió defraudado.

Los últimos ocho minutos de partido no existieron. Cada jugador lanzó la bola cuando la tenía. Y el entrenador americano, en plena euforia, decidió amnistiar a dos de sus jugadores sancionados y que no habían intervenido en los últimos encuentros. La final está servida para ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de agosto de 1983