La gran fiesta vasca
Los partidos entre el Athlétic y la Real han estado siempre salpicados con esos tintes fraternales que unen a estos dos históricos clubes. Parece como si jugadores y aficiones fueran sólo uno. Es la gran fiesta del deporte vasco.Pero cuando el balón empieza a dar vueltas, cada cual, como Antón, va a lo suyo y procura sacar la mayor tajada posible. El caso está más que comprobado: la Real lleva tres años puntuando en San Mamés. Hace tres temporadas empató a uno y en las siguientes ganó por 0-1 y 0-2, respectivamente.
Ni aun así, empero, la fiesta decrece. Por ejemplo, el mismo año pasado pudo verse cómo, pese a perder su equipo, los aficionados de Bilbao enarbolaban banderas de la Real, y viceversa.
En esta ocasión, el partido vuelve a recobrar caracteres de gran acontecimiento. Perder o ganar quizá importa poco. Los factores ya citados son los que mandan.


























































