90 años de terrorismo armenio

El terrorismo armenio es posiblemente el más antiguo empleado por una minoría nacional. Dirigido en un principio contra la opresión turca, sus orígenes se remontan a la década de los noventa del siglo pasado, cuando Avetis Nozarbeck planeó el asesinato de funcionarios políticos y dignatarios religiosos esperando que la agudización de la represión subsiguiente sirviera para reanimar el sentimiento nacionalista de su pueblo.De una forma u otra, este terrorismo ha continuado esporádicamente hasta nuestros días, aunque el motivo especifico a que suele hacer referencia es a las deportaciones y matanzas llevadas a cabo por el Gobierno de los «jóvenes turcos», en 1915, contra la población armenia. Considerando como peligrosos elementos extranjeros a todos los armenios, el Gobierno otomano decidió su deportación masiva hacia Siria y Mesopotamia. Se calcula que unos 600.000 murieron o fueron asesinados.

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En 1916, los rusos conquistaron la región, pero se vieron obligados a ceder toda la Armenia turca por el Tratado de Brest-Litovsk. El Tratado de Sévres, en 1920, reconocía a Armenia como un Estado libre e independiente, pero la oposición del Gobierno de Ankara, dirigido por Keinal Atartuk, y su intervención armada en la región la devolvió a la soberanía turca.

Desde hace tres o cuatro generaciones, más de un millón de armenios viven en el exilio en Europa, Estados Unidos y Oriente Próximo. La mayoría son descendientes de los que sobrevivieron a las matanzas de 1915.

Cuatro organizaciones terroristas, a las que ahora parece haberse unido el grupo Octubre 3, han venido reivindicando una serie de atentados en nombre del pueblo armenio. La Nueva Resistencia Armenia, el Ejército Secreto de Liberación de Armenia, los Grupos de Resistencia Armenia y los Comandos de Justicia contra el Genocidio Armenio han reivindicado el asesinato de los embajadores de Turquía en Austria (22 de octubre de 1975), en Francia (24 de octubre de 1975), en la Santa Sede (9 de junio de 1977), del primer secretario de la Embajada turca en Líbano (16 de febrero de 1976), de la esposa del embajador de Turquía en España, de un cuñado de éste y del chofer (2 de junio de 1978); del hijo del embajador turco en Holanda (12 de octubre de 1979), del consejero de Prensa de la embajada en París (22 de diciembre de 1979), del agregado de la embajada turca en Atenas y de su hija (31 de julio de 1980) y del cónsul general de Turquía en Sidney, Australia (17 de diciembre de 1980).

Los atentados con bombas han sido otra de las constantes de la acción de estos grupos. Limitados en un principio a las instalaciones turcas en el extranjero, especialmente diplomáticas y de compañías aéreas, han ampliado en los últimos tiempos sus objetivos a varias compañías aéreas «imperialistas»: Alitalia, TWA, Sabena, British Airways y Swissair.

En España, el terrorismo armenio inició sus actividades el 2. de junio de 1978 con el asesinato de la esposa del embajador de Turquía en España, de un cuñado de éste y del chofer de la Embajada. Tres días más tarde, un grupo no identificado amenazaba en Beirut al Gobierno español «por su actitud contra los armenios».

Desde entonces han vuelto a actuar en nuestro país en tres ocasiones, además de la de anteayer. El 26 de noviembre de 1979 mediante la explosión de tres artefactos en la Gran Vía de Madrid, todos ellos cerca de oficinas de compañías extranjeras de aviación, que sólo causaron heridos leves. El segundo, en la Gran Vía y en la plaza de España, el 19 de enero de 1980, también con dos heridos leves. Finalmente, el 4 de octubre de 1980, la explosión de un artefacto ante las oficina de Alitalia, en la Torre de Madrid, causaba doce heridos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de diciembre de 1980.

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