Una corriente minoritaria de las CC OO catalanas critica la línea del sindicato

, El sector minoritario de las CC OO catalanas dio a conocer ayer un documento de unas treinta páginas, elaborado en la perspectiva del segundo congreso de la mencionada central catalana (a celebrar a partir del 20 de junio), en el que critica duramente y desde posiciones más moderadas la postura dominante en las CC OO catalanas. Ello tiene efecto poco después de un ataque comparable de Santiago Carrillo, dado a conocer por este diario el pasado viernes.El documento está suscrito por unos sesenta cuadros sindicales. Entre los firmantes figuran dirigentes catalanes y estatales de CC OO y tres miembros del comité central del PSUC. El sector minoritario que suscribe el documento es fuerte en el Bajo Llobregat, el sindicato textil y en algunos sectores del metal. Algunas de sus figuras más destacadas proceden de lo que fue la tendencia «bandera blanca» o «socialdemócrata» del PSUC.

El documento centra su análisis en la crisis económica, que califica de «larga duración», lo cual obliga a reunir alrededor de la acción sindical a «la mayoría de la población». Condena el modelo capitalista, el socialdemócrata y el de los países comunistas, «porque no han sabido conjugar socialismo con libertad». Propicia una política marcadamente «eurocomunista», más moderada que la dominante en el comunismo catalán.

Critica la actual división sindical entre UGT y CC OO. Propugna un sindicalismo «pluralista y realmente unitario» e insiste en que «no hay salida de la crisis que no sea negociada». Indica que la derecha intenta «empujar» a CC OO a posiciones vanguardistas y testimoniales que la alejan de las masas. A continuación se pregunta: «¿Cuántas huelgas han sido decididas desde abajo?».

Afirma el documento: es necesario «entender también que las grandes decisiones deben adoptarse en votación secreta es el método de decisión más democrático». Como se recordará, en la última huelga de Seat, CC OO defendieron la votación a mano alzada en asamblea y UGT propugnó un referéndum secreto, que fue boicoteado por la primera central.

Entre otras criticas, afirman que «se ha apreciado en esta última fase, y como consecuencia del acuerdo-marco interconfederal una reacción de rechazo a la negociación». Más adelante agrega: «Será fundamental recomponer la unidad de acción CC OO-UGT». En este sentido indica como camino un rápido ingreso de CC OO en la Confederación Europea de Sindicatos (CES), mientras implícitamente rechaza todo ingreso en la Federación Sindical Mundial (FSM), defendida por dirigentes de las CC OO catalanas.

La afirmación más destacable de todo el documento es la siguiente: «Durante los últimos meses estamos comprobando que un mal llamado "nacionalismo" está deformando en parte nuestro sindicato en Cataluña. El centralismo, que debemos combatir sin duda, se está convirtiendo, sin embargo, en pretexto para refugiarnos en el cantonalismo sindical». Y añade: «En nuestra opinión, no hay un ámbito catalán exclusivo ni principal para luchar contra la crisis del automóvil, de la siderurgia, del textil, de los electrodomésticos».

Estas posturas inciden críticamente en el renovado espíritu de independencia de los materiales preparatorios del segundo congreso de las CC OO catalanas. Es significativo que el documento cite reiteradamente a Camacho -cosa inhabitual en Cataluña- y que sea de un contenido muy similar al propio del reciente ataque, desde posiciones más moderadas o más a la derecha, que formuló el propio Santiago Carrillo contra las CCOO catalanas. Por ello, el debate cabe situarlo en las discrepancias entre el PSUC, partido "leninista" (cuyo próximo congreso ni tan sólo abordará la supresión de este término) y el ex leninista PCE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de mayo de 1980.

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