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Histórico: se consumó la huelga de futbolistas

Tras una semana conflictiva, con situaciones dispares y búsqueda de desconvocatoria, a través de los intentos coactivos por parte de los directivos de clubs hacia los jugadores, éstos se han mantenido en sus posiciones de firmeza. Los futbolistas españoles han llevado hasta sus últimos extremos la huelga de «piernas caídas» que sus representantes de las tres categorías implicadas -Primera, Segunda y Segunda «B»-decidieron, el pasado lunes. Ayer debían disputarse tres partidos adelantados a la jornada, uno de ellos en Chamartín. No se celebraron. Los jugadores del Castilla y Sabadell, por razones de horario, dieron el primer paso.

Las presiones de los clubs de las tres categorías afectadas por la huelga de futbolistas -Primera, Segunda y Segunda «B»- marcaron negativamente la jornada de ayer, previa a la convocatoria de huelga efectiva. Tres partidos del calendario liguero se habían adelantado, circunstancia que quiso también utilizarse contra los jugadores de los seis equipos implicados. No hubo fútbol ayer y no la habrá hoy. La huelga es un hecho.El nuevo error de la federación de clubs que preside Pablo Porta -que delegó con habilidad las decisiones de posibles represalias en una comisión de clubs- fue lanzar a los aficionados a la tesis de que al jugarse estos encuentros en sábado no entraban en el plazo de la huelga. Sin embargo, la comisión de los representantes de los futbolistas que decidieron ir a ella el pasado lunes fue bien clara al respecto: la huelga comenzará a las doce de la noche del sábado, hasta las doce del domingo, con la excepción de todos los encuentros adelantados a cualquier otro día, por estar implicados de forma evidente en la jornada. Hoy, pues, tampoco habrá partidos de Primera, Segunda y Segunda «B», salvo decisiones de última hora en contra de la huelga convocada por la AFE. En Madrid estaba previsto el Atlético-Rayo, a las ocho, televisado.

Presiones

El día de ayer estuvo salpicado por las coacciones de los clubs a sus jugadores, intentando poner en práctica los puntos redactados el pasado viernes por la comisión de clubs, que hablaban de adoptar sanciones de diverso tipo, las más graves, por supuesto, económicas, de acuerdo al Reglamento de Jugadores. Esta comisión, que preside Antonio Alvarez, presidente del Coruña -equipo éste que atraviesa una difícil coyuntura deportiva, ya que está a punto de descender a Segunda «B»- contaba, entre otros miembros, con el vicepresidente del Atlético de Madrid, Salvador Santos., con el del Athlétic, Beti Duñabeitia, y hasta con el presidente rayista, Francisco Encinas. El máximo mandatario vallecano ha llegado al mundo del fútbol hace apenas unos meses. A preguntas de los informadores, ninguno de ellos supo recordar el artículo concreto que habla de la posibilidad de adoptar esas sanciones.

Las anécdotas surgidas ayer en contra de la huelga resultaron bastante significativas y resaltaron la mentalidad inmovilista que aún perdura en los dirigentes del fútbol español. Los jugadores del Atlético de Madrid -tres de ellos, Robi, Capón y Pacheco, forman parte del comité de huelga- estuvieron posiblemente entre los más presionados y sometidos a todo tipo de medidas coactivas.

El club rojiblanco hizo concentrar a toda su plantilla e intentó que los jugadores firmaran dos «papeles». Uno de ellos era el de la citación habitual para los partidos, y otro, en presencia de testigos, según argumentó Salvador Santos, para que se comprometieran o se dieran por enterados de que si no Jugaban, el club podría descontarles hasta el 25% de sus haberes, es decir, por un día de huelga -que por otra parte será Magistratura de Trabajo quien, si se presenta algún caso decidirá sobre la legalidad o ilegalidad de la misma- los clubs amenazan con descontar una cuarta parte del contrato de sus trabajadores. Conviene señalar también algún dato más en «rojiblanco». Entre los convocados figuraban Reina -recién salido de una operación- y Leivinha, jugador que está sancionado con dos partidos. Además, el meta Catalán, del filial Atlético Madrileño, ha sido requerido para presentarse esta tarde, a las seis, a un reconocimiento médico (?).

Castilla-Sabadell, el principio

Había expectación en torno al primer partido, por razones de horario, que debía disputarse. Se trataba del Castilla-Sabadell, y en su entorno se sucedieron también las presiones. El presidente del Castilla, Juan José Borrachero, hasta hace poco directivo de la Federación Española de Clubs, intentó convencer a los jugadores del filial blanco para que saltasen al campo y fueran conscientes de las represalias de todo tipo que podían recaer sobre ellos. Sus compañeros del Sabadell, desplazados por su club a Madrid, dialogaron con ellos y todos llegaron al acuerdo de acudir al campo, firmar el acta arbitral del colegiado andaluz Damín Rendón, y un anexo en el que se especificaba su incomparecencia al terreno de juego por solidaridad con todos sus compañeros que habían decidido la huelga. El primer paso se había dado, y la actitud de los jugadores de ambos equipos resultó consecuente.

Unas 10.000 personas, cantidad mayor de la que es habitual en los encuentros del sábado por la tarde, se concentraron en la sede del F. C. Barcelona y su única manifestación fue aplaudir al árbitro, que a las cinco de la tarde salió al terreno de juego y esperó los diez minutos reglamentarios a que se presentaran ambos contendientes. Transcurrido dicho plazo, el colegiado y los jueces de línea se retiraron a los vestuarios e hicieron constar en el acta que ni los directivos ni los jugadores del Badajoz se habían presentado. Por otro lado, el capitán del Barcelona Atlético, Granados, le comunicó que su equipo no jugaría, por estar los integrantes en huelga. El árbitro abandonó a continuación el esta dio, así como los aficionados, sin que se registraran incidentes.

Por otro lado, el Zamora anunció ayer que sacaría a juveniles a jugar el partido contra el Lugo.

Las posiciones para hoy entre los jugadores son claras y rotundas: no van a jugar. Santillana y Del Bosque así lo manifestaron en Bilbao, donde su club los desplazó en la noche del viernes. Iríbar, capitán del Athlétic, señaló: «No vamos a jugar, pese a que el Real Madrid ha venido, pues sabemos que lo han hecho a la fuerza.» El propio Santillana confirmó que la postura era firme a pesar de las amenazas que les han hecho de forma encubierta. El Salamanca no realizó el viaje a Burgos. El Zaragoza tampoco a Alicante. Enrique, capitán salmantino, fue claro: «La culpa de la huelga sólo la tiene la Federación Española de Fútbol, que ha pecado de poca seriedad y ha incumplido promesas. » El Valencia salió hacia Huelva en la mañana de ayer, pero tampoco jugará. Otros equipos también realizaron sus correspondientes desplazamientos, pero ninguno acudirá a los estadios. Incluso muchos de los jugadores de los equipos concentrados tenían pensamiento de abandonar anoche su lugar de convocatoria, a pesar de que seguían sucediéndose las amenazas, el Sevilla quería hacer entrenarse a sus jugadores esta tarde y casi todos los clubs pretendieron levantar acta notarial con los jugadores para futuras implicaciones.

La actitud de los árbitros ha sido la prevista. Todos acudieron a sus puntos de cita para dirigir los partidos, y cada uno debe levantar acta de cuanto ocurra y enviarla a su comité.

Declaraciones de Castejón

El director del Consejo Superior de Deportes, Benito Castejón, realizó unas manifestaciones en torno al tema a la agencia Efe. En ellas, Castejón viene a señalar que su postura había sido siempre conciliatoria y que la Federación de Fútbol posee autonomía e independencia sobre este deporte -reciente está aún la negativa de los clubs a aceptar las normas sobre extranjeros «instruidas» por el Consejo- Afirma también que si la Federación defiende los intereses de los clubs es lógico que la AFE represente los intereses laborales y profesionales de los futbolistas. Concluyó señalando que «hay que procurar que las posturas no se radicalicen y que se llegue a un acuerdo válido a través del diálogo».

Quinielas

A expensas de que la huelga de futbolistas fuera un hecho real o no, los despachos de quinielas han trabajado esta semana con absoluta normalidad y se cerraron en la noche del viernes, también de forma habitual. Se calcula que la recaudación se aproximará a los quinientos millones de pesetas, cifra, evidentemente, muy por bajo del nivel que últimamente se había alcanzado. Si se llegasen a disputar ocho o más encuentros de los incluidos en el boleto, éste tendría validez. Si son menos de siete, la quiniela se anula y se devolverá el dinero a los apostantes. Si se aplaza la jornada una semana, valen los pronósticos o se devuelve también el importe, según el deseo del apostante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de marzo de 1979

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