Lesión y luz roja para Alcaraz

El número uno se retira en los cuartos del París-Bercy ante Rune por un dolor abdominal, a solo 10 días del Masters de Turín y con la Davis en el horizonte

Alcaraz recibe la atención del fisioterapeuta durante la interrupción en el partido contra Rune.Foto: CHRISTOPHE ARCHAMBAULT (AFP) | Vídeo: REUTERS

Intenta ponerle fe Alcaraz: “¡Que sí, que se puede, vamos!”. Pero a la voluntad del murciano la contradicen la gestualidad y los aspavientos, primero, y un contratiempo en el abdominal después. “No puedo, no puedo”, dice al dirigirse a la red, cuando ya ha renunciado porque el dolor crece, el riesgo aumenta y ve imposible remontar al danés Holger Rune, compañero de quinta, también amigo y ahora semifinalista del París-Bercy. Pese a que el fisio le haya masajeado la zona y a que haya ingerido un par de pastillas, no hay remedio y antes de que finalice el desempate del segundo parcial, 3-1 abajo y habiendo cedido el primero por 6-3, decide entregarse. El nórdico, pues, se medirá este sábado (14.00, Movistar) con el intratable Felix-Augger Aliassime (6-1 y 6-4 a Frances Tiafoe).

A poco más de una semana para el Masters de Turín, el cuerpo lanza otra advertencia a Alcaraz, que llegó a Bercy tocado de la rodilla izquierda y se marchó lastimado del costado. El día 13 comienza la cita de los maestros en Turín y el español, de 19 años, aterrizará allí pendiente de su chasis. Es la consecuencia de un curso a todo trapo, de aquí para allá y sin escatimar una gota de sudor a lo largo del trazado. Son 17 torneos, 70 partidos y el aderezo de los compromisos en la Copa Davis; es decir, mucho tute incluso para un físico tan privilegiado como el suyo, cuyo cuerpo está todavía por hacer y se ha transformado de manera notable en apenas año y medio.

Antes de que el cruce derivase en el tie-break, con 6-5 a su favor, Alcaraz solicitó la atención médica porque tenía serias dificultades para ejecutar el golpeo con el drive y también a la hora de sacar. En cualquier caso, hasta ese momento el español había sido ciertamente inferior a un rival que está acabando el curso como un tiro y que ya se ha colado entre los más fuertes del circuito. Rune tiene hambre y tiros, y en esta recta final ejerce como uno de los jugadores a batir. Arañó la rotura en el sexto juego y se adjudicó la primera manga con un ace; después, cuando el de El Palmar intentaba detenerlo, anuló dos opciones de rotura (con 4-3) y se benefició del percance de Alcaraz.

“No podía estirarme ni sacar, ni tampoco pegar la derecha; cuando giraba el cuerpo, lo notaba. Estaba pensando en ello y jugando así, con ese runrún en la cabeza, lo mejor era retirarse”, describió en la sala de conferencias, donde precisó que previamente ya había tenido algunos problemas en el abdominal. “Iba a peor, así que he preferido retirarme y tener cuidado. Ahora tengo algo de margen para descansar y tratarme, e intentar llegar al cien por cien a Turín”, agregó el gobernador más joven de la ATP, que regresará a casa y se someterá a unas pruebas para determinar el alcance del problema. Es decir, se activa la luz roja, con la cita maestra y las finales de la Copa Davis (del 22 al 27) en el horizonte inmediato.

De la rodilla al costado

A la carga física, el número uno añade la presión extra que le supone lucir por primera vez el número 1. Desde que se coronó en el US Open y ascendió a la cima del circuito no ha terminado de coger buenas sensaciones y las dudas tienen reflejo en los resultados. Desde entonces, septiembre, el murciano ha disputado 10 partidos, con un balance de seis triunfos y cuatro derrotas; la semifinal de Basilea es el mejor registro. Pinchó de entrada en Astaná (Kazajistán) y no pudo con Aliassime en tierras suizas, después de que el canadiense también le hubiera vencido mes y medio antes en la fase de grupos de la Davis celebrada en Valencia. En esta ocasión se topó con el nórdico Rune, que está de dulce y en las últimas fechas ha enlazado el título de Estocolmo con las finales de Sofía y Basilea. Ahora, lanzado, jugará la primera de un Masters 1000.

A solo 10 días para el inicio del Masters, el costado avisó a Alcaraz, que había logrado controlar las molestias en la rodilla con las que aterrizó en París. Se quitó las protecciones en la segunda intervención, contra Grigor Dimitrov, y saltó sin ellas a la pista frente a Rune. Sin embargo, el líder mundial deberá protegerse y cuidar milimétricamente la puesta a punto de cara al último torneo del año, en el que Rafael Nadal (apeado en los octavos, a 1.000 puntos en el ranking) dispondrá de la opción de arrebatárselo; en menor medida le amenaza Stefanos Tsitsipas, a 1.650 puntos y que encontró una frágil resistencia en Tommy Paul. El griego chocará este sábado con Novak Djokovic, claramente superior a Lorenzo Musetti (6-0 y 6-3).

SEGUNDO ABANDONO EN LA ÉLITE

A. C. | Madrid

“Es una cosa que intento evitar lo máximo posible y no la contemplo como opción”, comentaba Alcaraz antes de abandonar el recinto. Sin embargo, el español apostó por la opción más prudente para evitar males mayores. “Siempre se puede seguir, pero al final te juegas mucho”, precisó; “a lo mejor, si hubiera seguido hubiera tenido que parar por algo muchísimo peor y más grave…”.

El de este viernes es su segundo abandono como profesional, después de que el año pasado se viera obligado a retirarse de la pista durante el partido de cuartos del US Open frente a Aliassime. Entonces, con una carrocería mucho más frágil que la actual, el número uno se resintió del aductor cuando perdía por 6-3 y 3-1.

“Ha sido desafortunado”, lamentó Rune, que ha ganado 17 de sus 19 últimos partidos y está a una victoria de disputar su cuarta final consecutiva. El danés comenzó 2022 fuera de los cien mejores y ahora bordea el top-15. No obstante, bajo techo el que manda es Aliassime, que presenta un registro de 27 triunfos y cuatro derrotas; es decir, el 48,2% de los duelos que ha ganado esta temporada se han producido bajo este formato.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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