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Viaje al sistema nervioso del Wanda Metropolitano

El ingeniero René Abril se convirtió en 2016 en el primer director de tecnología colchonero. Una labor cada vez más demandada entre los clubes de élite. ¿Cuáles son sus principales tareas?

René Abril, el director de tecnología del Atlético de Madrid en uno de los centros de procesamiento de datos del Wanda Metropolitano. La sala que actúa como el cerebro del estadio.
René Abril, el director de tecnología del Atlético de Madrid en uno de los centros de procesamiento de datos del Wanda Metropolitano. La sala que actúa como el cerebro del estadio.

René Abril se enganchó al Atlético de Madrid por pura rebeldía. Pensó que alguien debía llevarle la contraria a sus amigos, aquellos que llenaban de zamarras madridistas la calle en las tardes de fútbol adolescente. La misma rebeldía con la que completó, en 1999, la exigente carrera de ingeniero técnico en telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Madrid. Un título que le permitiría, 17 años más tarde, defender los colores de su equipo, ya no en la plaza, sino en uno de los estadios más importantes del mundo, en LaLiga Santander, y ante miles de camisetas rojiblancas. Abril se convirtió en 2016 en el primer director de tecnología de su Atleti con la misión de diseñar la estructura tecnológica del nuevo Wanda Metropolitano.

“Si a un ingeniero lo llevas al estadio de su equipo, en su ciudad… Se me ponen los pelos de punta de contarlo”, recuerda Abril aún emocionado. “¡Iba a estar el resto de mi vida sabiendo que he podido aportar mi granito de arena en este campo! Tenía que aceptar el trabajo”. Un trabajo que abarca tareas tan dispares como garantizar la cobertura de los móviles de casi 70.000 aficionados, conectar los mecanismos de encendido y programación de los focos o de la temperatura del césped o intentar blindar los equipos del club ante un ciberataque. Nada que no pueda abrazar un “apasionado de los aparatos de cualquier tipo”.

¿Cómo se cruza la historia de un ingeniero que “no tenía mucha relación” con el fútbol con uno de los equipos más grandes de España? Aunque a primera vista lo que sucede en un terreno de juego parece ser lo más importante, el fútbol es una industria imparable que, antes de la pandemia, estaba alcanzando ingresos cercanos a los 30.000 millones de euros anuales en Europa, según un estudio de Deloitte. La profesionalización de todos los estamentos del fútbol, como muestra el caso de Abril, brinda oportunidades también fuera del césped.

El Wanda Metropolitano, el 16 de septiembre de 2017, el día de su inauguración.
El Wanda Metropolitano, el 16 de septiembre de 2017, el día de su inauguración.

El Atlético de Madrid cuenta con más de 180 empleados en su área de Negocio, que se divide en Comunicación y Marketing, Explotación y Operaciones, Comercial y Retail, Tecnología y Desarrollo Digital. Esta última, la dirigida por Abril, es la más joven de la estructura rojiblanca. “Había ya gente ayudando en cuestiones tecnológicas, pero no se entendía como un departamento en sí, estábamos integrados en el área de Explotación y Operaciones”, explica. En 2019, el Atlético decidió que la tecnológica fuera una pata independiente en su organigrama.

“Es cada vez más normal en el mundo del fútbol”, recalca Abril, que antes de recalar en las filas del Atlético de Madrid se pasó 15 años desarrollando proyectos de ingeniería, sobre todo relacionados con producción y retransmisiones audiovisuales, para diversos clientes de la industria de los medios. De esa vorágine nace la estrategia con la que un club como el Atleti se vincula con la tecnología. “Vivimos del entretenimiento. La comodidad de un aficionado va ligada a su conectividad. No podemos parar nunca”, explica Abril.

El estadio es el lugar más importante de un equipo de fútbol. “Más que estadio, nosotros lo concebimos como un edificio tecnológico”, añade el director de Tecnología colchonero. El desafío más grande era montar una red que pudiera conectar y hacer funcionar a todos los servicios que se prestan en un campo de fútbol. “Son kilómetros y kilómetros de fibra óptica que no se ven, que no deben ser protagonistas. Los protagonistas son siempre los aficionados”, dice.

El Wanda Metropolitano en obras en 2015.
El Wanda Metropolitano en obras en 2015.

Es un camino que conduce a una sala de control inteligente, un lugar al que solo tienen acceso cerca de 15 personas que gestionan desde un circuito cerrado de televisión, hasta los sistemas de vigilancia o los contenidos emitidos en las más de 900 de pantallas LED que hay en el recinto (desde una advertencia de seguridad en una puerta de entrada hasta el resultado del partido o el nombre y la imagen de un jugador en su taquilla).

Es la médula de un sistema nervioso que se completa con dos centros de procesamientos de datos (CPDS). Así funciona el Wanda Metropolitano, un estadio con dos cerebros, uno en cada uno de sus extremos, que garantizan su ininterrumpido funcionamiento y le permiten no fallar nunca durante las dos horas y media en las que alberga un partido de fútbol. “Pero hay otra clase de eventos”, agrega Abril. “Conciertos, eventos de empresas… Estamos preparados para todo. También tenemos salas que usa LaLiga para poder albergar tecnologías como sus cámaras de repetición de 360º o el sistema de análisis de datos de rendimiento Mediacoach”.

Estar cerca de sus socios es la misión principal de Abril. Ello implica ir más allá de lo que sucede en el estadio. “No se trata solo de asegurar que cuando marca un gol Koke los 68.000 aficionados puedan compartir el momento desde su móvil al mismo tiempo”, explica Abril. Algo que, como un gol, suena fácil de decir, pero muy difícil de hacer y que él y su equipo han logrado. Para ello se instalaron 250 antenas de telefonía, camufladas “con la ayuda del departamento de infraestructuras y de los arquitectos del club diseñaron un estadio de fútbol con un alma tecnológica invisible”. Una estructura similar, según asegura Abril, a la de una ciudad de 100.000 habitantes.

“Después de la obra del estadio nos mudamos a las nuevas oficinas -en el propio Wanda Metropolitano- y comenzamos con nuestra transformación digital a la hora de trabajar en el club”, dice. Fue un punto de inflexión para los empleados rojiblancos. “Empezamos a trabajar prácticamente sin papel. Es un proceso de transformación que no solo se dio hacia el exterior”, cuenta. Fue también un elemento fundamental a la hora de afrontar el teletrabajo obligados por la pandemia.

Una nueva realidad que ha derivado en la última innovación de su equipo: la manera en la que los socios acceden a su perfil en la web del Atlético. Un vínculo que la pandemia obligó a perfeccionar. “Hemos creado una nueva identidad digital para los aficionados, quienes ahora no pueden disfrutar de los partidos, pudieran tener experiencias digitales. Comprar en la tienda o consultar el estado de sus cuotas es mucho más fácil y más intuitivo para cada uno de ellos, además de más seguro”, sostiene.

La nueva plataforma de acceso digital para los socios del Atlético de Madrid. Uno de los últimos proyectos del equipo de René Abril.
La nueva plataforma de acceso digital para los socios del Atlético de Madrid. Uno de los últimos proyectos del equipo de René Abril.

Allí donde la organización del club no puede llegar, el equipo de Abril, que pasó de dos a 13 personas entre 2015 y 2021, se apoya en alianzas estratégicas con distintos socios. Con la ayuda de Telefónica, por ejemplo, analizan constantemente las necesidades de negocio para optimizar los proyectos de transformación digital. Con Acronis, una compañía especializada en ciberseguridad, trabajan “toda la parte de respaldo y copias de seguridad de sistemas críticos para recuperar cualquier información en caso de un ataque”.

Casi todo lo que sucede en el club atraviesa hoy en día el área de Tecnología del Atlético de Madrid. Abril y su equipo se encargan de que cada plataforma contratada por el club cumpla, por ejemplo, con las regulaciones de protección de datos, pero también se vincula con el día a día de la plantilla dirigida por Diego Pablo Simeone. “Participamos en la contratación de cualquier software de análisis de rendimiento deportivo. El primer equipo es muy autónomo a nivel de necesidades. Una persona del club hace de nexo con ellos para que podamos atender todas sus peticiones, pero son cosas más puntuales”, explica.

Fútbol y tecnología unen a los equipos a la hora de avanzar. “Todo se comparte en el sector. Nos ayudamos con los otros equipos, pedimos consejos, miramos juntos las reglamentaciones. Y nosotros siempre ofrecemos el Wanda Metropolitano como laboratorio. Si LaLiga o alguno de nuestros proveedores tiene alguna idea puede venir a probarla aquí. Y si funciona, pues ya vemos cómo implantarlo...”

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