FC BARCELONA

La crisis económica por la covid-19 deja un agujero de 97 millones en el Barça

La entidad azulgrana cierra el ejercicio pasado con pérdidas, con la incertidumbre de cuándo volverá a ganar dinero y con una deuda disparada de 820 millones

El presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu, en la grada del Camp Nou en el partido ante el Sevilla.
El presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu, en la grada del Camp Nou en el partido ante el Sevilla.Alberto Estévez / EFE

El fracaso del Barcelona en los resultados deportivos de la temporada pasada (cerró la campaña sin ningún título) tuvo continuidad en el ejercicio económico, cerrado el pasado junio. Bastaron cuatro meses de impacto de coronavirus para teñir de rojo unas cuentas ocho años después, con 97 millones de euros de pérdidas arrastradas por una caída generalizada de los ingresos, imposibles de reducir pese al recorte en salarios de jugadores y otros gastos. El nuevo contexto ha dejado además la incertidumbre sobre cuándo se podrá volver a la senda de los beneficios y una certeza: una deuda encaramada a los 820 millones de euros tras dispararse un 48% en un solo ejercicio.

Los efectos de la pandemia derivaron en una contracción de los ingresos de 203 millones respecto a las previsiones iniciales, lo que dejó lejos de las pretensiones de la directiva presidida por Josep Maria Bartomeu de superar los 1.000 millones de euros (1.059) de ingresos. “La obsesión por aumentar la facturación no era un objetivo en sí mismo, sino para generar los ingresos para seguir siendo competitivos”, apuntó Jordi Moix, vicepresidente económico del club. Al cierre del estadio y al impacto sobre los derechos televisivos y comerciales se sumó una reducción de los ingresos por traspasos y cesiones (una de las apuestas del club en los últimos ejercicios para cuadrar las cuentas) en un mercado devaluado por la crisis. Los esfuerzos para reducir recortes de gastos no llegaron a la misma velocidad que caían los ingresos, lo que provocó que solo se pudieran ahorrar uno de cada tres euros que se dejaban de ingresar. “Esta crisis afecta directamente a dos elementos capitales en el fútbol: la asistencia a los estadios y los viajes para competiciones internacionales, de manera que el impacto es mayor que el de otras crisis”, subrayó Moix.

Con la intención de asumir los pagos pendientes, y la evolución que ya mostraba el club anteriormente, el Barça ha elevado el endeudamiento total hasta los 820 millones, básicamente el bancario, que pasa de 271 millones a 480. La directiva calcula que el saldo neto (lo que debe menos lo que le deben) se sitúa en los 488 millones y sobrepasa por mucho el límite que marcan los estatutos, según los cuales no se puede superar dos veces el Ebitda (beneficio operativo bruto). En este caso lo multiplica por 3,64. “El Barça es un barco en una tormenta muy importante y ahora toca remar, ajustar el barco para llevarlo a buen puerto y que la crisis afecte lo menos posible a corto plazo”, explicó el vicepresidente económico. La directiva esgrimirá una causa de fuerza mayor como la covid para no tener que asumir el mandato estatutario de planificación financiera para darle la vuelta a la situación.

La hipótesis inicial es que la marcha descendente de los ingresos continúe y se sitúe en los 791 millones de euros. Ese escenario, sin embargo, apunta a un difícil cumplimiento por las previsiones con las que ha pintado el cuadro: abrir el estadio en diciembre con un aforo del 25% para alcanzar la totalidad del aforo en febrero, y una recuperación progresiva del turismo en España que revitalice la actividad de sus tiendas. Moix no ha sido capaz, en todo caso, a apuntar un regreso a los beneficios del club.

Pese a los problemas económicos, el club pretende seguir adelante con el Espai Barça, una operación urbanística y de infraestructura deportiva con la que aspira a conseguir unos 150 millones de euros extraordinarios cada ejercicio con, básicamente, la remodelación del Camp Nou y la construcción de un nuevo Palau Blaugrana con una capacidad para 15.000 espectadores, además de espacios de oficinas y hoteleros. El proyecto, no obstante, no costará los 600 millones de euros que estimaba inicialmente el club. El desembolso total ha subido a 725 millones de euros, una cifra que salta hasta los 815 millones de euros a causa del coste financiero que tendrá su ejecución final. “El proyecto seguirá sin costarle dinero al socio. No pondrá en riesgo la gestión deportiva y no se hipotecará el patrimonio del club”, sostuvo Moix.

El Barça prevé firmar con el banco de inversión Goldman Sachs el plan de financiación, que contará con colaboración de otras entidades financieras para pagar el proyecto. La entidad estadounidense se asegurará un contrato a 30 años (cinco años de obras más otros 25) con un tipo de interés que oscilará entre el 3% y el 4% anual. El club irá pagando el Espai Barça a través de una cesión de los derechos de cobro de los 150 millones que prevé ingresar gracias a las nuevas instalaciones (nuevos palcos y patrocinios y los ingresos derivados de la actividad comercial y el museo del club) y los ingresos que procedan de la venta de los derechos para dar un nombre comercial al Camp Nou. Esa operación se retrasará hasta que el nuevo estadio esté concluido, previsiblemente en 2025 si la nueva directiva que salga de las elecciones del próximo mes de marzo asume en su totalidad el proyecto desarrollado por la actual directiva.

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