Real Madrid

Ligas con etiqueta blanca

El título actual del Real Madrid, marcado por la pandemia y por la gestión de Zidane, se une a otras conquistas domésticas que han pasado a la historia por el sello singular de sus protagonistas

Gento y Di Stéfano, en el vestuario del Madrid.
Gento y Di Stéfano, en el vestuario del Madrid.

Antes de la pandemia, solo la Guerra Civil (1936-39) había podido detener el firme caminar del Campeonato Nacional de Liga desde que se pusiera en marcha en la temporada 1928-29. El Real Madrid, con 34 títulos, un 38% de los disputados, lidera la clasificación de campeones. Algunos de ellos merecen un recuerdo especial por su excepcionalidad.

Años 30 y sin ‘corona’

El Campeonato Nacional de Liga llegaba a su cuarta edición (1931-32). El Barcelona había ganado la primera y el Athletic club las dos siguientes. El 14 de abril de 1931 se había proclamado la Segunda República y el Real Madrid, como otros clubes, pierde el distintivo de “Real” y la corona de su escudo para recuperar su nombre original: Madrid Football Club. El equipo blanco, entrenado por un técnico húngaro, Lippo Hertzka, conquista su primera Liga sin perder ningún partido: 10 victorias y ocho empates. Y se proclama campeón en Les Corts, el estadio del que con el tiempo sería su rival más implacable, el Barcelona. A la temporada siguiente, doblete. Cambio de técnico. Llega Mr Firth, inglés, pero el mayor suceso se pertrecha en enero con la competición en curso. José Samitier, 14 temporadas en el Barcelona, 31 años, deja su club de toda la vida para fichar por el Madrid, con el que disputa la segunda vuelta. El momento culminante se vive en Chamartín en la jornada 15. Samitier marca los dos goles de su nuevo club (2-1) y encarrila definitivamente la renovación del título, que llega con una goleada al Arenas de Guecho (8-2). Fue el primer viajero de primera en el puente aéreo entre los dos clubes.

La primera de Di Stéfano

Nada hacía presagiar después del doblete previo al parón de la Guerra que el Real Madrid —ya había recuperado su corona— tuviera que sufrir un paréntesis de 21 años hasta volver a ganar otro título de Liga. Y para ello tuvo que llegar el hombre que cambió el destino del club: Alfredo di Stéfano. Temporada 53-54, el entrenador es el uruguayo Enrique Fernández y el argentino debuta en la tercera jornada contra el Racing de Santander. Marca un gol. Es el principio de una historia interminable.

Justo cuando el FC Barcelona renuncia totalmente a sus derechos en favor del Real Madrid, ambos equipos se enfrentan en Chamartín. Séptima jornada. Goleada blanca, 5-0, con dos goles del gran protagonista. En la segunda vuelta, en Les Corts, el Barcelona le devuelve la moneda (5-1) remontando el inicial gol del propio Alfredo. El Real Madrid termina ganando el título con cuatro puntos de ventaja sobre los azulgrana. Di Stéfano se proclama máximo goleador en su primer año, 27 tantos, tres más que su amigo y rival Kubala. A continuación, el argentino, ya nacionalizado español, sumó siete Ligas más.

Su carácter ganador quedaba reflejado en sus palabras recién llegado. “Entonces existía el mito de que el fútbol en América era más técnico y en Europa más físico. Conmigo no iba eso porque yo era rápido. El asunto era entenderse con los compañeros. Me adapté bien. Llegué para hacer goles y hacerlo lo mejor posible y me salió bien. No pensaba que el Madrid llevaba muchos años sin ganar la Liga, pensaba que era un club extraordinario y eso nos obligaba a ser los mejores”.

La docena de Gento

Paco Gento llegó al Real Madrid el mismo año que Di Stéfano y si no causó baja al año siguiente fue porque el propio Alfredo habló con el presidente Bernabéu para que mantuviera su confianza en el cántabro. “El chaval tiene que aprender, pero tiene cualidades”. Acertó. Hoy en día es el único jugador del mundo con seis Copas de Europa y el futbolista español con más títulos de Liga: 12. Messi y Pirri, con 10 cada uno, son los que más se le acercan.

Se mantuvo 18 temporadas en el club blanco con 600 partidos oficiales y 182 goles, muchos para un extremo. Su primera Liga llegó en su primera temporada (1953-54) y la última en la 68-69, con cinco consecutivas entre 1960 y 65. “Siempre me preguntan qué valoro más, si las seis orejonas o las 12 Ligas, y siempre contesto que los títulos nacionales eran los que nos abrían la puerta de la Copa de Europa porque entonces solo jugaba el campeón. Nuestro Real Madrid solo tenía una consigna que se heredaba: currar y ganar. Éramos currantes con frac”.

Los felices 60, ocho en una década

Si la década de los 50 fue la de las cinco Copas de Europa consecutivas (1955-60), la de los 60 fue la del aplastante dominio a nivel nacional. Ningún otro club ha sumado ocho títulos de Liga en 10 temporadas y todo ello llegó acompañado de un cambio generacional obligado en el que las grandes estrellas internacionales (Di Stéfano, Puskas, Rial…) dieron paso a un equipo mucho más nacional, que recibió el apodo de los yeyés. Gento fue el gran superviviente y el nexo de unión entre las dos épocas. Curiosamente, tras cinco Ligas de carrerilla (1960-65), en la 65-66 el Real Madrid descansó para ganar su sexta Copa de Europa, y volver de inmediato a su dominio doméstico con otros tres títulos consecutivos (67-69). Miguel Muñoz fue el técnico de los ocho títulos.

Las cinco de la Quinta del Buitre

Tras cinco años de sequía, las dos Ligas de la Real Sociedad, las dos del Athletic y una del Barcelona, el Real Madrid encadena otra racha de cinco títulos consecutivos (1985-90). Es la época de la Quinta del Buitre (Sanchis, Míchel, Martín Vázquez, Butragueño y Pardeza), a la que se suma la Quinta de los machos, como bautizó el presidente Ramón Mendoza a sus tres rutilantes fichajes: Maceda, Gordillo y Hugo Sánchez. Desde el punto de vista puramente del juego, una de las mejores etapas en la vida del club: fútbol de ataque y superioridad sobre todos los rivales.

En el banquillo, Luis Molowny (85-86) abre paso al trienio de Leo Beenhakker (86-89) y un broche final con Toshack (89-90), en el que el equipo supera el récord de goles de la historia de la Liga: 107. La campaña 86-87 fue la más larga jamás jugada con 44 jornadas, gracias a un experimental playoff final que no cuajó y no volvió a disputarse.

Emilio Butragueño siempre mantuvo que el curso 87-88, el segundo de Beenhakker, fue el mejor de las cinco. “La calidad individual y el concepto del juego era tan refinados que acudir al Bernabéu era sinónimo de diversión y espectáculo. La creatividad de ese grupo de jugadores era inagotable. El objetivo era siempre el balón, dominar el juego y confiar en el talento”.

Los galácticos a escena

Con la llegada de Florentino Pérez a la presidencia comienza una nueva etapa al más puro estilo de Santiago Bernabéu en los 50, marcada por la llegada de futbolistas universales. Son denominados como los galácticos. Con la llegada del primero, Luis Figo, captado del Barcelona, el equipo conquista el campeonato 2000-01. Pero la galaxia, ya con Zidane y Ronaldo, alcanza su máxima expresión con el título conseguido dos años después (2003). Vicente del Bosque se mantiene al frente de la orquesta que entre la Liga 28 y la Liga 29 se alimenta de la novena Copa de Europa (2002).

Los Casillas, Hierro, Roberto Carlos, Raúl, Morientes… arropan a las grandes incorporaciones y se cierra un trienio más que productivo con dos Ligas, una Champions y una Copa Intercontinental. La primera temporada de Ronaldo no podía ser más completa. Además de su primera Liga, gana los dos grandes premios individuales, el Balón de Oro y el FIFA World Player. Así se expresaba: “Había prometido 25 goles, pero no están nada mal los 23, teniendo en cuenta que me costó arrancar. Lo más importante es que he demostrado en el Real Madrid que podía volver a ser el mismo jugador de antes de las lesiones”.

La Liga de los récords

El Real Madrid conquistó el título 2011-12 a falta de tres jornadas. Nunca en las 80 ediciones de la Liga un campeón había llegado a los 100 puntos sobre los 114 posibles: 50 en casa y 50 fuera, para atestiguar la regularidad y consistencia de un equipo que aventajó al segundo clasificado, el Barcelona, en nueve puntos y en 39 al tercero, el Valencia. Superó también el récord de victorias, 32, completado con cuatro empates y tan solo dos derrotas. Ningún equipo había llegado en la historia del campeonato a los 121 goles. Superó los 107 del Real Madrid de Toshack (89-90) y elevó a +89 la diferencia positiva de goles. Nadie había conseguido tampoco 16 victorias y 51 goles fuera de casa. Ni que tres de sus delanteros marcaran 20 o más goles en una temporada. Los 46 del omnipresente Cristiano Ronaldo —Messi llegó a los 50— estuvieron acompañados de los 22 de Higuaín y los 21 de Benzema. Özil engendró 17 pases de gol, récord también de la competición.

No existían precedentes de que un equipo hubiera ganado en una misma temporada en los campos de los otros siete clubes que habían ganado la Liga en nuestro país, -el Deportivo estaba en Segunda-. Los de Mourinho vencieron al Barcelona en el Camp Nou (1-2); al Atlético en el Vicente Calderón (1-4); al Athletic en San Mamés (0-3); al Valencia en Mestalla (2-3); a la Real Sociedad en Anoeta (0-1), al Sevilla en el Sánchez Pizjuán (2-6) y al Betis en el Benito Villamarín (2-3).

El técnico al mando resumía en pocas palabras el éxito de su equipo. “Este grupo de jugadores tiene cinco o seis años por delante en el Real Madrid. Es un grupo joven y que tiene mucho para crecer. En el fútbol el talento es importante, pero la ambición, la emoción y el corazón no lo son menos”.

ZZ hace doblete

Nunca ha disimulado Zinedine Zidane su preferencia por la Liga aunque sea consciente de que la Champions es la competición por excelencia del club. Lo mismo que ahora ha valorado en su justa medida el título 34, hace tres años (2016-2017) disfrutó al máximo del doblete Liga-Champions, la 33º y la 12º, que tuvo como premio disputar y ganar las Supercopas de Europa y España y el Mundial de clubes.

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