FASE FINAL DE LA LIGA ENDESA

El Burgos da la campanada y coloca al Madrid contra las cuerdas

El atrevimiento del conjunto de Peñarroya castiga la displicencia madridista (87-83) y obliga a los de Laso a vencer sus tres partidos restantes para alcanzar las semifinales. El Valencia gana al Zaragoza

Fitipaldo maneja el balón ante Campazzo este sábado en el partido entre el San Pablo Burgos y el Real Madrid. En vídeo, las declaraciones del base madridista tras el encuentro. (VÍDEO: EFE)

El San Pablo Burgos dio la primera gran campanada de la fase final de la ACB al imponerse al Real Madrid en la segunda jornada del grupo B (87-83). Los puntos de McFadden (18), los rebotes de Aguilar (11), la dirección de Bassas y el vibrante compromiso colectivo del conjunto de Peñarroya castigaron la displicencia madridista. La falta de concentración generalizada y la inferioridad en el rebote (41-33) colocaron desde el inicio a remolque a los de Laso, que no encontraron el pulso para consolidar su fugaz intento de remontada. “La clasificación nos obliga a ganar los tres partidos que nos quedan [Valencia, Andorra y Zaragoza] si queremos llegar a semifinales”, resumió el técnico blanco tras el encuentro. “Hemos creído durante los 40 minutos y lo hemos conseguido”, señaló eufórico Aguilar tras refrendar el liderato del Burgos. Este lunes, a las 18.30, el Madrid (1-1) se mide al Valencia (2-0) en un duelo clave para la supervivencia de los blancos en el torneo.

Comenzó el Madrid con la misma efervescencia que ante el Gran Canaria el jueves. Pero, en esta ocasión, el impulso le duró apenas dos minutos. Recorrido insuficiente para entregarse a la autocomplacencia. Del 2-12 para los blancos, con Deck y Tavares afinados, se pasó a un 18-14 para el atrevido cuadro burgalés. En un santiamén, Rivero, Lima, Aguilar y Fitipaldo aprovecharon la galbana de su rival para lucir su pujanza y buena mano desde el perímetro. “¡Nos dura dos minutos la concentración!”, clamó Laso en un tiempo muerto que sirvió para espabilar a los suyos en actitud, pero no para corregir sus desajustes en el juego. Los de Peñarroya afianzaron su dominio en el rebote (20-15 al descanso) y se agarraron con fuerza al partido. No soltaron el sueño del triunfo en toda la tarde.

Laso había reajustado su convocatoria para el segundo encuentro de la fase final dando entrada a Mickey y Garuba por Thompkins y Felipe. Y el técnico recurrió rápidamente a sus dos fichajes en busca de soluciones. Pero, a pesar del puñado de rebotes del canterano y de un par de triples del estadounidense, no terminó de mezclar ningún quinteto. Enfrente, se activó McFadden y, en su segundo partido con su nuevo equipo, Aguilar se multiplicó en defensa y en ataque ante un Madrid a contrapié. El Burgos llegó al entreacto por delante en las sensaciones y en el marcador (44-41). Con 20 puntos en la pintura por solo 10 de su rival.

Campazzo y Laprovittola se enredaron ante la defensa burgalesa (solo tres asistencias entre ambos) y el Madrid fue incapaz de sentirse cómodo y desatarse al contraataque. “Hemos empezado bien, pero nos hemos parado. Si no les respetamos pasan estas cosas. Nos han reboteado todos y no hemos podido correr. Hay mucho que mejorar”, reflexionó Laso antes de afrontar la segunda mitad. Su equipo cerró la primera con 41 puntos, cuatro menos que los que logró ante el Gran Canaria en solo 10 minutos. “Espero a un Madrid mucho más duro en defensa”, anticipó Peñarroya. Con cinco puntos consecutivos de McFadden en la reanudación consolidaron el optimismo de los suyos (49-41, m. 21).

La versatilidad de Rivero, Aguilar y Vega en ataque y los réditos de la defensa zonal terminaron de lanzar al Burgos. El Madrid pagó su pecado de exceso de confianza quedando abocado a una inesperada persecución contrarreloj (65-55, m. 28). Dos triples de Llull, sus primeros puntos en el partido, fueron el único alivio del conjunto de Laso antes de entrar en una exigente recta de meta (68-62, m. 30). La incomodidad frente a la confianza. Ganó el que más lo buscó y lo mereció. El impulso de Llull, con 11 puntos y tres triples en cinco minutos y medio, no bastó para hacer carburar el plan de emergencia. Un error de entendimiento entre Randolph y Campazzo, tras un saque de fondo en los segundos finales, retrató su mal partido y la falta de pulso y concentración que terminó por condenar al Madrid. El Burgos logró la primera victoria de su historia ante los blancos y se mantiene líder del grupo B.

Cook lidera el triunfo del Gran Canaria ante el Andorra

En el segundo duelo de la jornada en el grupo B, el Herbalife Gran Canaria se impuso al Morabanc Andorra (88-104) gracias a una poderosa sacudida inicial. Con una defensa agresiva, de manos rápidas y ayudas constantes, el conjunto de Katsikaris aplicó a su rival la misma fórmula con la que le castigó el Madrid dos días antes. Liderados por la terna formada por Cook (30 de valoración), Bouroussis (19 puntos) y Costello, los amarillos alcanzaron los 22 puntos de renta mediado el segundo cuarto (17-39, m. 14). Una torcedura de tobillo mando al banco a Costello, mientras Jelinek y Hannah comenzaban a entonarse. Pero no cambió mucho la tendencia. Fue ya en la segunda mitad, en el emparejamiento Senglin-Lecomte, donde el Morabanc encontró el único filón para soñar con el reenganche (58-67, m. 27). La persecución andorrana llegó hasta un 78-82 en el minuto 34, tras un triple de Walket. Pero reapareció Cook para rematar la faena (21 puntos y 10 asistencias) y asegurar el triunfo de su equipo. “Hay que tener más inteligencia, quejarse menos y empezar los partidos antes”, resumió Ibon Navarro.

El Valencia reacciona a tiempo ante el Zaragoza

A 4m 50s para el final del partido Valencia y Zaragoza marchaban empatados a 67 puntos. Ahí llegó un parcial de 22-4 para el anfitrión que desmintió la igualdad anterior para sellar el 89-71 final. No mereció tanto castigo el Casademont. Ennis y Benzing, con dos triples consecutivos al final del primer cuarto, otorgaron la iniciativa al conjunto de Porfirio Fisac frente a un rival sostenido entonces por la hiperactividad de Tobey (17 puntos y 11 rebotes) en defensa y ataque. El ritmo frenético del Casademont estresó al cuadro taronja, que se ofuscó desde el perímetro. Alocén se sumó a la ofensiva maña y la diferencia creció hasta un +13 antes del descanso (30-43). Sin embargo, en la reanudación, el Valencia corrigió sus desajustes para poner en valor su dominio en la pintura y dio la vuelta al marcador con un parcial de 24-10 en el tercer cuarto (59-55, m. 30). Labeyrie se agigantó bajo los aros y los de Ponsarnau consolidaron su reacción (67-60, m. 34). Resistió esa primera embestida el Zaragoza pero, junto después del empate a 67, llegó la tormenta que sentenció el triunfo valencianista y desmontó la buena imagen de su rival.

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