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Guardiola prueba con éxito a Rodrigo de central en la victoria ante el Palace

El técnico sitúa al mediocentro español con Fernandinho en el eje de la defensa del City y los dos volantes participan en la gestación de los goles del equipo en un partido tranquilo

Rodri hostiga a Zaha en campo del Crystal Palace. Ampliar foto
Rodri hostiga a Zaha en campo del Crystal Palace. Action Images via Reuters

En su empeño por hacer del fútbol un acontecimiento divertido e impredecible, Pep Guardiola recorre la frontera entre el juego y el deporte de riesgo. Ante la duda, suele pisar el acelerador. Más o menos lo que hizo para gestionar las bajas de Walker, Otamendi y Laporte, este sábado, en la visita del City al Crystal Palace (0-2). Ante la duda, puso a Fernandiho y Rodrigo en el eje de la zaga, maniobra que equivalió a abolir a los defensas centrales.

Jugar sin defensas puros fue un éxito, si el éxito equivale a producir un partido unidireccional. Donde giró la pelota lo mismo que donde se abrió la pradera vacía, los jugadores del City parecieron duplicar a sus rivales. El público asistió al espectáculo envuelto en un silencio respetuoso. Igual que su entrenador, el veteranísimo Roy Hodgson, tapado hasta la barbilla en su chaquetón de lana negra.

Crystal Palace
CRY
0
-
2
MNC
M. City
Crystal Palace
Hennessey, Joel Ward, Tomkins (Dann, min. 82), van Aanholt, Gary Cahill, Wilfred Zaha, Schlupp (Townsend, min. 54), Milivojevic (Benteke, min. 75), Kouyaté, McArthur y J. Ayew.
M. City
Ederson Moraes, Cancelo, Fernandinho, Rodrigo, Benjamin Mendy, David Silva (John Stones, min. 78), Gündogan, De Bruyne (Foden, min. 90), Gabriel Jesus, Sterling y Bernardo Silva.
Goles
0-1 min. 38: Gabriel Jesus . 0-2 min. 40: David Silva .
Árbitro
Anthony Taylor
Milivojevic (min. 12) y Sterling (min. 45).
Estadio:Selhurst Park

Difuminado como una acuarela de Turner, el rubicundo Hodgson evocaba las sombras pretéritas del Imperio Británico al abrigo del techo centenario de Selhurst Park. El pasado seguía presente en el distrito de Croydon, este sábado gris en Londres. Y el futuro lo atravesaba como un rayo multicolor. Un haz de luces amarillas fluorescentes degradadas a rosa fucsia, colores del tercer uniforme del Manchester City, muy celebrado por Guardiola el día de su lanzamiento. “El fútbol es fuente de inspiración y yo estoy encantado de que nuestro juego de ataque haya sugerido este diseño a Puma”, dijo el técnico.

El ataque según Guardiola obliga a actuar contra la ortodoxia. Por orden del entrenador catalán Yaya Touré, Mascherano y Busquets hicieron una vez el viaje que va del mediocampo al centro de la defensa. Fernandino, que rompió hace una década como volante ofensivo en el Shaktar, ha empezado esta temporada oficiando de líder de la retaguardia del City. En Croydon se le unió Rodrigo Hernández. El mediocentro de moda del fútbol español reviró a marcador central mientras el pobre John Stones lo seguía desde el banquillo. Stones es un central especialista. Pero resulta que al jefe nunca le agradó la idea del futbolista especialista. El hombre los prefiere disruptivos.

Los dos goles del City partieron de sus centrales. El 0-1 empezó por una incursión de Fernandinho en campo rival. El brasileño abrió a su derecha, a Bernardo Silva, que se pegó a la raya antes de recibir y meter un centro de los suyos. Más que centro, pase medido. Gabriel Jesús lo cabeceó adelantándose a sus marcadores con un vuelo acrobático.

El 0-2 fue consecuencia de un contragolpe. Rodrigo se anticipó a Ayew y salió jugando rápido con el primer compañero que se le ofreció, que fue David Silva. Silva había bajado hasta las inmediaciones del área para defender, que en el City es lo mismo que atacar. Silva dejó la pelota de cara a De Bruyne y el belga rompió las líneas rivales con una conducción rápida. Pasó a Jesús, que tocó con Mendy, que se la dio a Sterling, que se vio de frente a dos defensas. La última trinchera del Palace: Ward y Tomkins. Los superó con un sombrero que fue asistencia. El receptor venía de lejos. Era el propio David Silva, que había trazado un desmarque de 70 metros hasta presentarse inadvertido en el área chica. No se demoró. Perfectamente coordinado con el globito de Sterling, acomodó el cuerpo a la danza colectiva y empalmó de aire. La pelota pasó entre las piernas del portero. Hubo una celebración fucsia y amarilla.

La victoria afirma al City en la segunda posición con 19 puntos y un partido más que el Liverpool, que lidera con 24 la víspera de medirse al United en Old Trafford. En tercera posición se sitúa el Leicester City, que se impuso al Burnley (2-1). En cuarta asoma el Chelsea, que ganó al Newcastle (1-0) con gol de Marcos Alonso.

Dele Alli atenúa el drama del Tottenham

El momento más dramático de la jornada quizás se viviera en White Hart Lane, en donde el Tottenham sufrió para empatar al Watford (1-1). El equipo de Pochettino no jugaba ante su público desde la goleada en Champions a manos del Bayern (2-7), el 1 de octubre. La crisis se profundizó al paso por Brighton con otra goleada (3-0) y la grave lesión del capitán Lloris. La visita del Watford de Quique Flores, este sábado, se presentaba como una ocasión de redención. No fue así. Agazapados en su área sin vergüenza, con defensa de cinco y listos para salir por afuera, los visitantes tiraron contragolpes muy desestabilizadores. La línea de tres del Tottenham nunca abarcó suficiente campo para contener los cambios de orientación y el aprovechamiento de los espacios laterales que hicieron Deulofeu y Doucouré.

El 0-1 de Doucuré remató una acción de dos pases largos. Tan simple como rotundo. Hasta el minuto 86, y tras numerosos ajustes tácticos, no igualó el Tottenham. Lo hizo Dele Alli con la zurda (para una vez que se atrevió a emplear la pierna mala) tras una mala salida del portero del Watford, incapaz de atrapar un balón bombeado de 50 metros de Alderweireld y una prolongación de Kane. Ahora el Tottenham ocupa la séptima plaza de la clasificación, a cinco de puestos de Champions.

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