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Quinta Liga del Real Madrid de Pablo Laso: “Este grupo nunca se raja”

Los blancos conquistan su 17º título en ocho temporadas con el técnico vitoriano, el 10º ante el Barça

Felipe Reyes y Sergio Llull levantan la copa de la liga.
Liga Endesa ACB Jornada 4

Finalizado

El Real Madrid selló en el Palau Blaugrana su certificado de hegemonía. Alzaron los blancos la 35ª Liga por las 18 de su eterno rival. En el vestuario blanco en el Palau se mezclaban las bandas sonoras, del Campeones, Campeones al 'Fantástico' de Love of Lesbian. Era el 17º título de la era Laso, 10 de ellos conquistados ante el Barça, y la quinta Liga con el técnico vitoriano en las últimas siete temporadas, la mejor secuencia de la enciclopedia madridista en 33 años.

Otro hito de un equipo memorable que ha alcanzado 24 finales en los 33 campeonatos que ha disputado en este ciclo y que resolvió una de las secuencias de clásicos más claustrofóbica de los últimos años abrazado a la agitación voraz de Campazzo (15 puntos y 9 rebotes) y a la intimidación gigante de Tavares (10 puntos, 13 rebotes, dos tapones). Seis faltas recibieron cada uno en el intento del Barça por estirar la pelea. Pero el Madrid resultó inabarcable, del 1,80m del base al 2,21m del pívot.

“Ha sido una temporada magnífica, increíble”, empezó Laso su discurso de campeón. “Hemos jugado 83 partidos y hemos ganado...”, no recordaba el técnico la cifra de 66 (79,5% de triunfos). “Terminar así hace que el sufrimiento quede atrás. Quiero resaltar el corazón de mis jugadores durante estos 10 meses. Nunca se han rajado y eso es un orgullo. Los 16 jugadores han estado siempre preparados y hemos sido capaces de ganar hasta el último día. Este equipo nunca se raja”, recalcó Laso.

El desenlace del curso podía haber deparado el primer año del entrenador madridista sin ganar un título grande (Copa, Euroliga y Liga) o una nueva frustración azulgrana. Fue lo segundo. Laso sigue ajustando cuentas con las vitrinas con un triunfo de valor estratégico para defender territorio. Antes de su llegada al banquillo madridista, la contabilidad de títulos entre los dos grandes del baloncesto español marchaba 15-3 a favor de los azulgrana en este siglo, 7-0 desde la Liga de Joan Plaza en 2007. Con Laso, la cosecha de títulos de ambos proyectos es, hasta la fecha, de 17 a 7 a favor del conjunto blanco en ocho temporadas, 12-3 en las últimas cinco, desde la Liga azulgrana de 2014 con la célebre canasta de Lampe.

“Le doy mucha importancia a cada uno de esos 17 títulos. Ganar es una consecuencia del trabajo y de seguir un camino. Me acordaré del triple de Carroll en esta final, seguro; también me acuerdo del de Marcelinho en su día aquí... tengo bastante memoria para esto del baloncesto. Pero valoro todos”, desarrolló Laso haciendo repaso a su vitrina. “Siempre digo, eso sí, que el más importante fue la Copa del Rey ante el Barça en el Sant Jordi [2012]. Porque nos hizo creer a todos en el trabajo que estábamos haciendo. Han ido entrando y saliendo jugadores, hemos perdido algunos rumbo a la NBA... Pero siempre hemos mantenido la idea de equipo y eso es lo que me hace estar más orgulloso”, apuntó el entrenador madridista.

En mitad de las palabras de reconocimiento y festejo, Laso hizo un aparte táctico. “Todos hablaban del rebote como factor determinante durante la serie. Yo no tenía tan claro que fuera tan decisivo como bajar su anotación desde la línea de tres puntos. Eso nos hacía estar descolocados, pero tuvimos fe y nos mantuvimos unidos”, analizó. Con la conquista, el técnico vitoriano superó a Xavi Pascual como cuarto entrenador con más títulos ligueros (cinco), con Pedro Ferrándiz (12), Lolo Sainz (10) y Aíto García Reneses (9) en el podio de ilustres.

“Teníamos ansia”

En el cuarto partido, desapareció Heurtel (dos puntos, lejos de sus 21,7 de media), se disparó la influencia de Campazzo y emergió el mejor Tavares. “Estaba en la habitación del hotel y repetía una y otra vez, ‘tengo que coger 10 rebotes, tengo que coger 10 rebotes’. Era mi objetivo porque estaban siendo mejores, pero esta vez lo hemos hecho todo bien y en equipo”, explicó el pívot caboverdiano envuelto en la bandera de su país. “Lucho cada día por dar ejemplo a los niños de allí”, remató sus palabras entre los abrazos.

“Después de la Copa y de un buen partido ante el CSKA, teníamos ansia por ganar esta Liga y lo hemos demostrado durante toda la serie”, contó Rudy. “Ganar en el Palau siempre es especial y más con mi madre en la grada”, remató el alero mallorquín. “A nivel personal llevo dos años de mierda, pero seguimos ganando títulos y aquí lo que importa es el equipo”, espetó sin remilgos Llull en mitad de los festejos. “Cada uno tenemos que aportar nuestro granito de arena. Ayudar siempre, jugando, animando o como toque. Todos sumamos y somos capaces de estirar este ciclo ganador”, cerró Llull.

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