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Tagliafico: “En el Ajax el pelotazo no es una opción, te miran mal”

El lateral argentino, a quien anularon un gol en la ida en Ámsterdam, analiza el estilo atrevido del conjunto holandés

Nicolas Tagliafico durante un partido reciente del Ajax ante el Feyenoord.
Nicolas Tagliafico durante un partido reciente del Ajax ante el Feyenoord.

En contra de los tiempos modernos en el fútbol argentino, Nicolás Tagliafico (Rafael Calzada, Buenos Aires; 26 años) se tomó con calma su salto al fútbol europeo. En el mercado de invierno de 2018, antes de disputar su primer Mundial con la Albiceleste, el defensa de Independiente fichó por el Ajax —antes jugó en Banfield y estuvo cedido en el curso 2012-13 al Murcia, en Segunda—. No necesitó mucho tiempo para ganarse su lugar en el once y conquistar a la hinchada. La semana pasada su camiseta estaba agotada en la tienda oficial del club. Su padre era contable; su madre, ama de casa. Tagliafico se entusiasma al repasar su historia.

Pregunta. ¿Fue lateral izquierdo toda la vida o es el típico extremo reconvertido?

Respuesta. En mi primer año de fútbol 11, cuando tenía 12 años, era volante por izquierda. En un partido contra Lanús, el extremo por derecha de ellos era muy rápido y me bajaron a la posición de lateral. La rompí y me quedé. Silvio Marzolini [histórico lateral izquierdo argentino] era el coordinador de las divisiones inferiores de Banfield, y dijo: “A este chico hay que dejarlo de lateral”. Y nunca más me movieron.

P. ¿Por qué Argentina no produce laterales?

R. El problema está en los clubes. En las inferiores no se laburan laterales. Y en el fútbol moderno el lateral es fundamental. Los chicos quieren ser delanteros o mediapuntas y si son grandotes los ponen de centrales. Se simplifica todo. El que tiene buen pie va de cinco y los rápidos van de extremos. Pero no se buscan laterales. Es rara, es una posición que parece olvidada. Tampoco ningún chico dice que quiere ser lateral. Yo no dudé.Buscaba ser muy disciplinado.

P. ¿A quién miraba?

R. A Sorín. Y me gustaba mucho Lahm. Pero como no tenemos muchos laterales, quizá miraba más lo grupal. Es una posición que necesita mucha disciplina.

P. Habla mucho de esa disciplina...

R. Es fundamental. No solo para jugar, sino también para la vida. Ser profesional significa saber gestionar tus descansos, tus comidas, tus momentos. El futbolista tiene tiempo para todo, no es un trabajo de ocho o nueve horas diarias. Entonces, hay tiempo para entrenar, para disfrutar y para descansar. Pero hay que saber cuándo y cómo hacerlo. Y para todo esto, el entorno es fundamental.

P. ¿Por qué?

R. Cuando hablo de entorno no solo me refiero a la familia, sino también a la gente con la que te rodeas: amigos, representantes, periodistas… A veces te quieren hacer tocar las nubes y la realidad indica todo lo contrario. Hay que ver cuando las cosas van bien quiénes son los que están y también cuando van mal. No es fácil. Se puede perder el control: dinero, mujeres, un montón de cosas con las que el jugador puede marearse. Hay que ser muy recto y tienes que tener las cosas claras. Y el que llega a la élite es porque las tiene.

P. ¿Se respira misticismo en el Ajax?

R. El Ajax es un símbolo de un estilo de fútbol. Una escuela. Cuando te llaman de este club piensas en el Ajax del 95, en el Ajax de Cruyff. Pasan los años y su idea de juego no cambia. Quizá hoy no hay futbolistas con tanta calidad, pero su estilo no se negocia. Ves a los chicos de 10 años y no puedes creer cómo juegan: controlan ya orientados, se perfilan para dar un pase, hacen paredes. Yo en Argentina a esa edad corría detrás de la pelota. Estos pibes juegan en equipo.

P. ¿No dudó por la dificultad de adaptarse a este sistema?

R. Está claro que no tiene nada que ver comparado a lo que se juega en Argentina. Pero venía de un club que intentaba jugar bien al fútbol y sentía que había crecido mucho de cabeza. Ya no solo jugaba a la pelota, sino que buscaba entender el porqué de cada cosa dentro de la cancha. Me gustaba la idea de venir al Ajax porque sabía que iba a aprender un montón. No me equivoqué. Me impresiona cómo vamos a Alemania y jugamos a nuestra manera. Y vamos a ir a España y vamos a jugar de la misma manera. Está bárbaro eso.

P. ¿Qué le ha cambiado el Ajax?

R. Me abrió la cabeza. No importa el resultado, no importa contra quién ni dónde, aquí es jugar y jugar. La última opción es dársela al delantero por arriba… Jugar al pelotazo no es una opción, te miran mal. Aprendes todo el tiempo, es darle valor a la pelota.

P. ¿En el Bernabéu van a jugar igual que en el Johan Cruyff?

R. Claro. Y eso es genial. Obviamente el partido y el escenario te llevan a más nerviosismo, pero yo estoy tranquilo porque sé lo que tengo que hacer en la cancha. No es que llega el día de partido y pienso: ¿Y hoy cómo saldrá la cosa? En la ida hicimos un partido casi perfecto. No fuimos eficaces.

P. ¿Da más rabia perder así?

R. Por cómo se dio todo, da rabia. Pero prefiero haber perdido así que 0-3. Te quedas con la sensación de que fuiste superior en una parte del partido y de que puedes ir con fe a Madrid. No fueron superiores para nada y el resultado fue un poco injusto. Si me a mí no me anulan ese gol hubiese cambiado todo. Se iba a venir el estadio abajo y estábamos para noquearlo.

P. ¿Cuántas veces lo vio repetido?

R. Los dos días posteriores al partido entre 15 y 20 veces para descubrir realmente lo que pasó. El VAR anula por obstrucción y por fuera de juego. Lo que más bronca me dio fue festejar el gol y que después te lo saquen.

P. ¿Es ganable este Madrid?

R. Es ganable este partido. Los primeros 15 minutos van a ser muy intensos. Sería una hazaña ganar en Madrid, nos tenemos mucha fe.

P. ¿Le va a devolver el brazalete a Messi en Argentina?

R. Lo usé porque Leo no estaba y el Chiquito Romero no podía jugar. Sé que la cinta es y será de Leo cuando vuelva. Me encantó y fue un orgullo llevarla porque nadie me regaló nada.

P. ¿A la distancia cómo analiza lo que pasó en el Mundial?

R. A ninguno le gustó. Pero fue nuestra realidad, que era difícil de cambiar. Las cosas no se venían dando bien desde hacía tiempo. En las eliminatorias se clasificó en la última fecha, sumado a los cambios de entrenadores y a la desorganización. Un montón de cosas que llevan a los malos resultados. Ganar hubiese sido más suerte que otra cosa.

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