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Gran Canaria aplasta al Valencia para seguir con vida

El cuadro insular fuerza el tercer partido de la serie de cuartos, que se decidirá en Valencia

Radicevic lanza ante Sastre.
Radicevic lanza ante Sastre. EFE

Herbalife Gran Canaria sigue con vida en los playoffs. El equipo canario se ganó el derecho a jugarse un cara o cruz mañana (22.00, Movistar D1) en casa del Valencia Basket. Anoche los de Luis Casimiro pasaron por encima de su rival, superándolo en absolutamente todos los aspectos del juego. Arrolladores en ataque y contundentes en defensa, los amarillos pusieron la directa desde muy pronto guiados por un Rabaseda en vena de acierto de primeras, y mantenidos por una gran actuación coral de segundas.

El Valencia sufrió las ganas de mantenerse en la competición de un equipo guerrero como pocos. Se presumía igualada la serie y el 1-1 así lo certifica, pero ambos partidos han sido ganados de manera cómoda por el que jugaba de local. El de anoche fue mucho más fácil para el Gran Canaria, posiblemente porque su rival cambió el chip en cuanto se vio derrotado, cosas que sucedió demasiado pronto.

El equipo insular lo bordó en ya la primera mitad y mantuvo la inercia en la segunda. Fluía el juego de los amarillos, con movimiento rápido de balón para encontrar siempre al hombre mejor situado. Ese casi siempre era Rabaseda, que espoleado por su fulgurante comienzo, miraba el aro mucho más que de costumbre. En penetración o desde el exterior, el alero catalán andaba encendido y su equipo lo agradeció para cosechar las primeras ventajas superiores a la decena (36-25, m. 15).

El Valencia no se encontraba. El acierto de tres mantuvo al conjunto de Vidorreta en el primer cuarto, con Rafa Martínez y Van Rossom de banderas, pero cuando el hierro empezó a rechazar los tiros, el equipo no se sostuvo. La espesura dominaba el juego de los taronja y se vieron abrumados por un equipo en estado de gracia.

Una técnica al entrenador del Gran Canaria, Luis Casimiro, sirvió de punto de inflexión. El Valencia parecía que había superado una primera crisis y se mantenía en el marcador con el segundo cuarto a medias (36-30), pero ese fue el principio de su fin. Casimiro protestó y eso espoleó a los suyos, que fueron un vendaval desde ese momento. Rabaseda retomó su tarea donde la dejó antes de irse a descansar. Se unieron Báez y Paulí, además de una agobiante defensa, para que la diferencia se estirase antes del receso (46-33).

Los segundos 20 minutos solo sirvieron para hacer más grande la herida. Otra racha de Rabaseda hizo mucho daño al Valencia. Paulí abrió el tarro de las delicatessen y el base israelí Gal Mekel aunó puntos y dirección. La diferencia fue creciendo sin prisa pero sin pausa hasta rozar lo grotesco. Ya daba igual, mañana ambos empezarán de cero para meterse en las semifinales.

 

 

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