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Soria, el portero campeón de Basilea

El meta del Sevilla ganó la Liga Europa ante el Liverpool en 2016 sin haber debutado en la Liga

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David Soria, portero del Sevilla. AFP

"Tenemos absoluta confianza en los dos porteros que tenemos. Han demostrado su calidad y ahora es el entrenador el que decide”. Así se manifiesta Óscar Arias, director deportivo de un Sevilla que encarará la final de Copa ante el Barcelona con un portero, David Soria, de escasa experiencia liguera, pero con alguna que otra prueba de fuego en su trayectoria. La más importante, sin duda, la final de la Liga Europa disputada en 2016 frente al Liverpool. Soria jugó la gran final de Basilea ganada por el Sevilla (3-1), una competición europea, sin haber disputado un solo partido en la Liga. Unai Emery, entonces entrenador, se la jugó. Le salió bien. Dos años después, Soria volverá a defender al Sevilla en una final.

Lo curioso de la trayectoria de Soria es que apenas cuenta para los entrenadores del Sevilla desde que se asentara en el primer equipo en el verano de 2015 como tercer portero por detrás de Rico y el portugués Beto. Lesionado este último, Emery decidió que Soria jugara la Liga Europa y la Copa, aunque en este torneo solo las eliminatorias ante los equipos más débiles.

Sus momentos de gloria llegaron en la eliminatoria de cuartos, ante el Athletic, donde paró un penalti a Beñat que le dio el pase al Sevilla a las semifinales. Por supuesto, en la gran final de Basilea, donde alcanzó la gloria. Desde entonces, Soria ha vivido a la sombra de Rico. El pasado ejercicio solo jugó un partido de Liga y dos de Copa con Jorge Sampaoli. Había peleado mucho para llegar al primer equipo. Madrileño de 24 años, no tuvo suerte en la cantera del Madrid. Probó en el Atlético, viajó hasta Inglaterra para probar sin éxito en el Leicester, el Birmingham y el Stoke. El Sporting también lo rechaza por inexperto.

Cansado y algo frustrado, encontró acomodo en el Sevilla C en 2013, el tercer equipo del conjunto andaluz. Antes, incluso pudo fichar por el Betis. Allí, llamó la atención del entonces preparador de porteros del Sevilla, Javi García, uno de los componentes del equipo técnico de Emery, mano derecha del vasco en cuestión de porteros. Ese 2013, se lesionan los porteros Beto y Barbosa. Emery tira de Rico y sube a Soria, quien al año siguiente se afianza en la primera plantilla, aunque siempre a la sombra de Rico. Lo curioso es que a Emery quien le gustaba era Soria. Desde 2013, solo ha jugado 30 partidos con el Sevilla (11 de Liga, 11 en Europa y 8 de Copa). Ha disputado los mismos encuentros en la Liga que en Europa.

Decidido a marcharse este verano, fue Eduardo Berizzo el que le convenció para quedarse. Tenía ofertas de varios equipos para marcharse y el argentino le dio su confianza. Soria se queda y alterna la meta con su compañero, jugando la primera parte de la Liga en los duelos contra Espanyol, Málaga, Leganés, Barcelona, Celta, Deportivo y Real Sociedad. La llegada de Montella a finales de diciembre acabó con las rotaciones en la portería. Hasta que la vida le cambió en el día previo del duelo contra el Bayern en Nervión. “El míster me dijo si estaba listo para jugar. Le dije que sí. Me contestó que esta noche durmiera bien”, admitió Soria a los medios oficiales del club.

Montella apartó de la titularidad a Rico, algo inseguro, sobre todo en casa. “Nuestra relación es muy profesional. Somos dos compañeros que nos llevamos bien”, aclara Soria. Soria ha jugado los dos partidos ante el Bayern y los duelos ligueros contra Celta, Villarreal y Deportivo. Ha recibido ocho goles, pero dejó la portería a cero en Múnich contra el Bayern, donde cuajó una gran actuación. “Transmite más seguridad en las salidas y está en un momento ánimico alto”, señalan desde dentro del club. Muy cercano a Pablo Sarabia, Soria tendrá la ocasión de levantar otra Copa con el Sevilla.

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