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El golf saca el cronómetro contra el juego lento

El circuito americano es mucho menos estricto con la demora en el juego que el europeo, que probará con un reloj en el campo

Stenson estudia un golpe en el Masters.
Stenson estudia un golpe en el Masters. REUTERS

El golf nunca ha sido un deporte para jugarlo con prisas. Pero tampoco con la pausa que a veces se ve hoy. Rondas de hasta seis horas han avivado la polémica sobre el juego lento, un debate en el que está mucho más dispuesto a entrar el circuito europeo que el americano.

El colmo de la tardanza se vivió en la cuarta jornada del pasado Farmers Insurance Open, en enero. En el último hoyo, con la bola en la calle, J. B. Holmes tardó más de cuatro minutos en elegir el palo y golpear, destrozando la norma de los 40 segundos. Y ni así hubo una sanción por parte del PGA. “Estaba intentando ganar”, explicó. Ese domingo, el grupo final que formaban Holmes, Alex Noren y Ryan Palmer tardó casi seis horas en acabar. Tanto que el día se quedó sin luz y el desempate del torneo se tuvo que jugar el lunes y sin público.

“Para mí lo que hizo Holmes es trampa”, explica el árbitro español Miguel Vidaor, director de torneo del circuito europeo. Este tour establece que un par tres se debe jugar en 11 minutos, un par cuatro en 14 y un par cinco en 17 para partidos de tres jugadores, y en 9, 12 y 14 minutos para los de dos. Esta división supone un tiempo por ronda de entre 4h 20m y 4h 35m para los encuentros de tres, y entre 3h 30m y 3h 45m para los dos. Los caddies reciben los tiempos de paso que los jugadores han de cumplir. Y los árbitros vigilan cada vez más.

Hace dos años, el circuito europeo puso en marcha un sistema de monitorización. Si un jugador pierde el paso, recibe el aviso de que está siendo monitorizado, es decir, que le están midiendo el tiempo de juego. Si entonces supera lo permitido dos veces en una misma vuelta, recibe un golpe de penalización. También una multa de 3.000 euros cuando suma dos penalidades de monitorización —algunos jugadores acumulan varios miles al final del año—.

El primer jugador en dar el golpe tiene 50 segundos. Los que le siguen, 40. Hay sospechosos habituales, fichados por los árbitros. Sobre todo en el circuito europeo, más propenso a las sanciones: 30 desde 1991. El circuito americano, en cambio, es más reticente a cronometrar a los jugadores.

Sanciones y multas

En marzo de 2017, el argentino M. Á. Carballo y el estadounidense Brian Palmer fueron sancionados por juego lento en el Zurich Classic, en Louisiana. Era el primer castigo por este motivo desde 1995 (Glen Day). EE UU es más flexible también con las multas: solo si te cronometran 10 veces pagas 25.000 dólares.

Europa ataca más el juego lento. El Masters de Austria, del 7 al 10 de junio, será el primer torneo profesional en el que cada golpe de cada jugador en cada hoyo será cronometrado a través de una pantalla digital en un buggy. Un cuerpo de 20 árbitros será el encargado de este experimento revolucionario. Cuando el juez dé la señal al jugador, el cronómetro se pondrá en marcha, activado a través de una tablet que cada árbitro llevará conectada a la pantalla. A la vista de todos, ya no habrá posibilidad de engaño. Solo la opción, para cada golfista, de pedir dos prórrogas por vuelta para doblar el tiempo de un golpe.

La mayoría de los golfistas, un 84% según una encuesta reciente, considera que el juego lento es un problema real, y el golf, como el tenis, empieza  mirar el reloj. Este jueves, en la primera jornada del Masters, el tiempo de juego superó las cinco horas, aunque los rectores del Augusta National ya han comentado que el campo es lo suficientemente complicado, con tantas trampas, como para tomar represalias.

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