El Getafe seca al Celta

El equipo con menor tope salarial de la Liga otea los puestos europeos tras forzar y aprovechar los errores de un rival desdibujado

Ángel celebra el primer gol del Getafe.
Ángel celebra el primer gol del Getafe.Juanjo Martín (EFE)

Es imposible no caer rendido ante la optimización de recursos del Getafe. El equipo con la menor disponibilidad económica para salarios de la Liga se rebela respecto a ese baremo para alzarse nada menos que once puestos en la de la verdad, la que le tiene a dos puntos de una séptima plaza que puede valer un pasaje para Europa al final del campeonato. En esa pelea anda el Celta, que parecía haber arrancado al regreso de la pausa navideña, pero que en las tres últimas jornadas con un calendario que se presumía asequible solo ha sumado un punto.

Pocos se exprimen como el Getafe, que se arma con dos líneas de cuatro y cierra caminos hasta el punto de que solo Barcelona y Atlético reciben menos goles. El Celta, que se caracteriza por su ingente y continuada producción ofensiva, apenas le hizo pupa y cayó derrotado en tres retratos de la especialidad del equipo de Bordalás, la de aprovechar el error ajeno para exponer su virtud.

El triunfo se construyó con un primer gol de Ángel, una respuesta contundente a un mal pase de Aspas a Wass en terreno del Getafe. Desde ahí se desató el relámpago, Amath y un pase al espacio, y el trueno, Ángel con un caracoleo ante los centrales y un remate que tocó la uña de Sergi Gómez para envenenarse hacia la red. Todo ocurrió en la recta final de la primera parte, espacio de tiempo en el que el Celta realizó su único tiró a puerta del partido. Fue cuando estaba a punto de enfilar la caseta. Al volver se encontró con otro bofetón, otra pérdida a sesenta metros de su portería, esta vez de Lobotka, y otra transición frenética que culminó Jorge Molina. Él mismo pudo marcar el tercero en otro calco, recuperación y golpe. Lo hizo Ángel a cinco minutos del final para culminar una gran obra.

No llegó el Celta ante el gol, tampoco se sobró el Getafe para ponerse en ventaja porque aprovechó las más selectas. Ni necesitó manejar la pelota porque sin ella es más peligroso. Cuando se vio con el marcador a favor manejó los nervios del Celta, que se sintió con una mordaza toda la noche, incapaz de expresarse y de llegar a los últimos treinta metros, sin capacidad para activar a Iago Aspas.

A estas alturas no es casualidad que los mejores futbolistas de sus rivales no tengan dictado ante el Getafe. Le pasó a Messi hace una semana, le ocurrió ahora al referente celtiña. Hay que darle crédito al equipo que lo consigue, al técnico que lo dirige. Tantas veces minusvalorado e incluso criticado por patrocinar un estilo de juego áspero, Pepe Bordalás desmiente a sus críticos en la temporada de su estreno en la máxima categoría. El Getafe más que duro es coriáceo, un dolor de cabeza para cualquier oponente. Faltan dedos de las manos para señalar equipos de grandes ciudades, muchos de ellos con mayores presupuestos, que se cambiarían por ellos ahora mismo.

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