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Gené: “Alonso no necesita correr en Daytona para preparar Le Mans”

El único español ganador en Le Mans analiza el reto de Alonso en Daytona

Alonso, en los entrenamientos de enero.
Alonso, en los entrenamientos de enero. EFE

Cuando los compromisos publicitarios se lo permiten, Marc Gené luce en su muñeca izquierda un flamante Rolex Daytona. Lo tiene desde 2009, cuando la relojera se lo entregó después de convertirse en el primer y único español hasta el momento en ganar las míticas 24 Horas de Le Mans, en su caso con el equipo Peugeot. Su paso por la Fórmula 1 –tomó parte en 36 grandes premios con un quinto puesto en Italia (Williams) como mejor resultado– y sus credenciales en la resistencia le convierten en una de las voces más autorizadas para detallar qué le puede suponer a Fernando Alonso, habituado a los bólidos de F-1, meterse en una selva como son las 24 Horas de Daytona que darán comienzo el próximo sábado por la tarde (20:40 hora española).

Al margen de la dificultad que supone entender el criterio que se emplea para imponer según qué restricciones en base al rendimiento de cada coche, algo que muchos ya han dado por imposible, Alonso se encontrará con un entorno hasta cierto punto desconocido para él. Las carreras de F-1 se celebran al sprint, el conductor de cada monoplaza toma sus propias decisiones y es responsable de sus actos. En una prueba que dura un día entero, el español se relevará con otros dos compañeros (Lando Norris y Phil Hanson), y deberá habituarse a unas condiciones que nada tienen que ver con un gran premio. Algunas de esas diferencias pueden gustarle e incluso beneficiarle. Por ejemplo: en Daytona no deberá estar tan pendiente de la degradación de las gomas, de modo que podrá tirar mucho más de lo que se le permite normalmente.

“La conducción en sí no le costará, como ya ha demostrado antes. En 10 o 15 vueltas será competitivo porque tiene una calidad extraordinaria para ir rápido”, explica Gené a EL PAÍS. “Sin embargo”, prosigue el catalán, “el cambio más importante será la visibilidad. Es verdad que Daytona está muy bien iluminado y que en Le Mans se pasa mucho peor, pero de cualquier forma notará cierta diferencia con respecto de Singapur, por ejemplo, que también se disputa de noche”. Además, hay que tener en cuenta que los prototipos de resistencia como el Ligier que pilotará el ovetense están cubiertos, con lo que ello supone: “De entrada hay un ángulo muerto como el que existe en cualquier coche de calle, y también está la falta de aire y ruido al tratarse de un vehículo cerrado. Los hay que pueden tardar un poco en acostumbrarse porque aquellos que llegan desde la F-1 están acostumbrados a verlo todo a su alrededor”, explica el español, que coincidió con el bicampeón del mundo en la época de este en Ferrari (2010-2014).

Enumeradas las circunstancias anteriores, Gené tiene claro cuál puede ser el elemento más determinante y el más decisivo en un evento de esta naturaleza. “El tráfico. Es verdad que en Le Mans es mucho más importante porque las diferencias entre los coches son mayores, y eso te puede llevar a tener que adelantar a una media de 10 coches por vuelta. Pero tiene su técnica para no perder tiempo y, además, hacerlo con seguridad. Hay que pensar en la cantidad de adelantamientos que hay a lo largo de 24 horas”, prosigue el corredor de Sabadell (Barcelona). Cuando se le pregunta si alistarse en Daytona era imprescindible para Alonso en caso de querer disputar las próximas 24 Horas de Le Mans, Gené no duda: “Fernando no necesita correr en Daytona para preparar Le Mans. Lo que pasa es que disfruta mucho y le gusta disputar cualquier carrera”.

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